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El eterno femenino

Por Arantxa Castillo

Debates sin sentido

Pienso que una de las formas más auténticas de vivir y ser felices es aprender a deducir y seleccionar muy bien tus ideas, sin dejarte llevar por lo que te han contado o te dicen otros; se han dado cuenta lo mucho que seguimos pensando que nuestras ideas son correctas y lo fácil que se debate en la mesa cuando se ponen temas como alimentación, ecología, veganismo, feminismo, política o alguna postura ideológica y el ambiente se torna fundamentalista, el clásico respeto tu idea, pero….
El problema es que en pleno siglo XXI en un mundo tan diverso, tan multicultural y con una historia enorme, creamos que tenemos la razón y los otros no, es verdad que hay gente que debate sin argumentos, que defiende ideas machistas, racistas, elitistas, de derecha que no me gustan nada y no las comparto; pero yo creo que debatir y pensar que el otro es ignorante no tiene mucho sentido, defender ideas y no argumentarlas o no oír con calma al otro es nefasto.
Además considero que muchos debates vienen de defender las ideas que hiciste tuyas por tu educación, porque lo leíste en un artículo, porque es la opinión de tu gurú favorito, te lo dijo tu maestro o lo viste en algún lado, pero sí nos cuestionamos nuestras propias creencias y generamos las propias, es un derecho que todos tenemos. No lo olvidemos.
En fin para mí no vale defender tus posturas, no me interesa que las adoptes o no es cosa tuya, pero si me gusta compartirlas y argumentarlas desde una visión que no incluya prejuicios ni ataque y quizá así el otro sienta interés genuino y piense sí es cierto podría ser; y quizá se acaben esos molestos e intensos debates de la mesa, el twitter, o el face.

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De encuentros no tan casuales

Escribir de encuentros casuales y maravillosos que parecen no tener algún sentido ahora no es algo que acostumbre a hacer, pero la anécdota fue tan especial que sentí necesidad de contarla, con la intención de que me pasé más seguido y no me olvidé de que las sincronías están ahí para nosotros siempre solo que la rutina y la vida ajetreada nos desconecta de la magia de vez en cuando.
Hace unos días me pasó algo súper fascinante, de esos encuentros que yo consideraría mágicos muy especiales de sincronicidad y de serendipia completamente,
Me encontraba en el centro histórico en la plaza de Santo Domingo por asuntos laborales.

Terminando esta jornada decidí pasar a una cafetería que está enfrente de la plaza de Santo Domingo que llamó mi atención porque tenía unas sillas bastante bonitas y la decoración estilo moderno, entre las históricas calles del centro.
El punto es que llegué al lugar, como de costumbre empecé a dudar entre que sí pedía y un café un latte o un matcha o un pan artesanal y un rol de canela que se me antojaba demasiado.

Acto seguido pedí un rol de canela. Y de nuevo empecé entrar en otra confusión entre si me sentaba en la parte de afuera con las sombrillas viendo hacia el centro histórico o si me sentaba en la parte de arriba que no había visto pero se veía interesante o me quedaba en la barra Pues mientras yo dudaba y miraba hacia arriba y hacia abajo y hacia fuera.
un señor sentado en la barra se estaba percatando de todo yo seguí absorta en la ridícula confusión pasaron quizá algunos 20 o 30 segundos en lo que yo decidía y de repente escuchó una voz diciéndome hey siéntate aquí no lo pienses tanto hazme compañía en un acento cubano , a mí me fascinan los acentos en las personas,pero me pareció atrevida su actitud.

Sin embargo al voltear a ver de dónde provenía la voz, vi un señor de unos sesenta a setenta años con una sonrisa muy afable y una boina encantadora “calada al estilo del Che”, estaba a lado de la máquina del café a pocos centímetros de mí.
Pensé que este señor quería ligarme o me iba a acosar, pero no lo que pasó después fue casi poético,pero estaba lado y ahora entre mi silencio, la gente del café me miraba con atención para ver qué le diría Si o No. ¡Qué pena! pensé.

Le dije ok por impulso de falta de reacción e inmediatamente pensé: me levantaré cuando empiece a decir algo incómodo, vaya a mí siempre se me dan esos encuentros geniales, pero ya también he tenido malas experiencias, estaba un poco traumada.
Por lo cual acepté con la reserva de que tal si era una mala compañía e iba empezar a contarme su vida o preguntarme cosas en mi momento introspectivo o peor aún qué tal si sí quería ligar o tirarme la onda, así que pensé en levantarme tan pronto dijera algo incómodo.

Con lo que detesto las pésimas conversaciones y peor aún el intento de flirteo con gente desconocida que resulta fatal o peor todavía el acoso; pero antes de todo sentí curiosidad y le pregunté de dónde era por su acento, me respondió que de la Habana. El agregó que estaba vacacionando por aquí, y sentí más curiosidad todavía “wow Cuba” y le pregunté por la situación política y cultural y bueno de ahí comenzó una plática muy interesante sobre la gente y el gran sector de la población que no tiene acceso a internet ni a muchas cosas como en México, pero el alto índice de chicos y jóvenes que acuden a las bibliotecas y que si bien no ven películas de Hollywood miran otras cosas y su grado de cultura es elevado, por lo cual son personas que tienen más capacidad e interés de participar en las cuestiones políticas de su país.
Vaya habían pasado 10 o 15 minutos y no había sentido ganas de levantarme, él tenía un carisma impresionante hablaba muchas cosas coherentes tenía un sentido del humor y me hacía reír y era muy genuino.
A mí me pareció muy interesante todo lo que me contaba y al poco tiempo me mostró una revista y empezó a hablarme de los rusos y lo increíble que creía era su cultura y sus genios, y me acuerdo que decía es que ¡los rusos son tremendos¡ siempre he pensado lo mismo y dije por supuesto.

Empecé a hablar de Milan Kundera y como por él llegué a Anna Karenina de Leon Tolstoi, escritor ruso que escribió Iván Ilich y las tragedias de estas historias, o lo grandioso que para mí era Lolita de Vladimir Nabokov que me encantaban pero creía que en definitiva la literatura latinoamericana era una joya porque era nuestro espejo.
Sin darme cuenta habían pasado quizá otros diez minutos y yo no me había levantado del asiento, a los pocos minutos me dijo que me invitaba un café, no lo sentí a apropiado, porque era un desconocido, pero insistió no de forma incómoda sino como vaya no sé pero no podía decirle que no a ese cubano adorable, aunque mi mente pensaba en términos de correcto o incorrecto. En fin le acepté un matcha latte pues ya estaba ahí y esa es mi bebida de cabecera, algo así como “el ya sabe lo de siempre por favor”.

Y entre lo que platicabamos y me mostró su revista empezamos hablar ahora de que era el matcha le conté que era un té pulverizado proveniente de Japón, que en la época de los imperios japoneses las geishas lo preparaban como ritual en la ceremonia del té, era un arte y me dijo que las geishas eran fascinantes me emocioné mucho porque amo las geishas y de hablar del arte de ser una geisha que eran artistas, bellas, musas, damas de compañía y mujeres cultas con kimonos preciosos empezamos hablar de feminismo.

Después de como medía hora vino la pregunta y¿ tú a qué te dedicas le dije soy periodista y tengo un blog, y él se emocionó muchísimo porque era fotógrafo y trabaja en una agencia de prensa latina.
Me enseñó fotos que había hecho en Cuba y donde salía él hace algunas décadas, no era nada mal parecido, sino muy guapo y con mucho porte pensé cuando vi sus fotos; tanto que no dudé en imaginarme que si él fuera mucho más joven me hubiera flechado casi al instante de tener una charla así.

En fin de ahí hablamos de foto de su carrera en Cuba, de sus anécdotas en la era de Fidel Castro, anécdotas políticas y sociales, él era una crack además tenía sentido del humor,un deleite para mí oír tanto, no me levanté de la mesa ok ya había pasado casi una hora.

Luego la conversación retornó a mí, él me preguntó por mi blog; yo le conté de qué hablaba y se lo mostré con varios post en especial al azar le enseñé uno de los textos en la cual escribí sobre El intenso calor de la luna novela de Gioconda Belli; una escritora y poeta uruguaya.
Y de nuevo ahí estaba su expresión de júbilo en la cara, porque la conocía y me dijo “Yo le tomé fotos en la Feria del Libro de Guadalajara, es una mujer maravillosa, fascinante ella”, es justo las fotos que venía a imprimir hoy”.
Me emocioné de nuevo porque me enseñó las fotos y yo no podía creer que alguien en una mesa conociera todo lo de lo cual yo hablaba, y justo tuviera que imprimir fotos de Gioconda Belli, mientras yo le enseñaba lo que escribí sobre ella.
Fue tan hermoso,que pudiera hilar ideas a la par y saber de qué hablaba; por un segundo èl no podía creer que yo tuviera 26 y conociera esos autores.
Para resumir me dijo que me regalaría esa foto de obsequio y en lo que yo estaba ahí fuimos a la catedral de Santo Domingo, yo llevaba mi cámara y él la suya para variar otra coincidencia especial; así que tomamos fotos èl me dio consejos sobre cómo retratar a la gente en la calle y en todo en general; en el camino hablaba de política de nuevo, de las diferencias de México y Cuba, de autores latinoamericanos,
Al llegar a imprimir las fotos me regaló la de Gioconda Belli con la que sellamos el encuentro serendípico del día; para esto me firmó la foto e hice una risa inspirada como de emoción de ilusión no sé qué cara hice, pero me pareció un gesto bellísimo de él para mi y le dije Gracias.
Él me dijo “no por favor a ti, porque eres encantadora”, con un tono tan dulce y cálido y realmente inspirado que me cautivó porque la palabra Encantadora es mucho más poderosa y especial que oir que te digan guapa o bonita, me pareció un halago real y atinado porque él era encantador.
Él continuó y dijo que era realmente encantadora que seguro tendría que haber miles de sujetos haciendo fila tras de mí y mi expresión fue de ternura y risa por el comentario final “Si supiera pensé”,pero parecía tener las palabras adecuadas o atinadas, porque inmediatamente dijo: “claro, pero no es así del todo porque los hombres somos muy estúpidos y entre más jóvenes”.

Minutos después nos despedimos e intercambiamos contacto pero francamente no pensé en hablarle, pero perdì su contacto. y ahí quedó en la bella anécdota; es más no recuerdo su nombre,pero jamás olvidaré el encuentro con él y conservo mi foto con esa bella dedicatoria a mí y a mi mirar.
Suelo tener explicaciones casi de todo lo que me pasa, pero eso fue tan mágico en un momento completamente inesperado, que sólo lo disfrute y lo viví; hasta la fecha no sé qué significó.

En años atrás no había sentido interés por las cultura de las geishas; pero hace algunos años en la televisión vi un fragmento de la película de Steven Spielberg “Memorias de una geisha” basado en el bestseller homónimo.

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Recuerdo casi a detalle una escena que robó mi atención: era un grupo de geishas bailando en un escenario con kimonos bordados de flores con colores muy llamativos, con movimientos sutiles, seductores; y una voz que  decía que las geishas no eran prostitutas, eran artistas del entretenimiento, se preparaban toda una vida para bailar, cantar, tocar instrumentos, preparar el té, y ser una compañía de altura  para cualquier hombre (algo así más o menos).

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Ese minuto me atrapó lo suficiente que me prometí leer el libro alguna vez, entre tantos pendientes y libros a medias como tareas inconclusas, por fin el año pasado lo  encontré en oferta y lo compré.

Me he puesto a leerlo en los últimos meses, con más frecuencia desde diciembre

Tanto que ayer me aventé 4 horas porque no quería parar y estoy francamente alucinada, seguramente en las próximas conversaciones voy a mencionar algo del libro, de las geishas o geiko  y quizá lo saqué a propósito del Té, del método de Marie Kondo, de Haruki Murakami o mientras esté tomando matcha o comiendo ramen.

¿Qué nos cuenta este libro?

Este libro narra las confesiones  de Sayuri, una geisha muy  importante en Japón, del periodo entre guerras, que va contando  su historia desde la niñez, cuando fue robada junto a su hermana y llevada a Kioto  el barrio en donde fue vendida a un okiya (casa de geishas), para hacer labores domesticas como una niña esclava.

En esa época era común  robar y vender niñas y jovencitas a los okiyas, ellas  eran obligadas a realizar labores domesticas a cambio de techo y comida  y si eran  bonitas las preparaban para convertirse en geikos o geishas( una deuda muy costosa para ellas) pues aparte de todo en la Okiya se les cobraba sus años de preparación.

El personaje principal es Chiyo nombre real de Sayuri antes de ser geisha; y en libro se narra que sus ojos grises eran demasiado espectaculares y llamativos, cuya belleza se vuelven su principal atractivo para considerarla una posible aspirante y aprendiz; con ello lograría al menos un rango mayor de libertad, al ser tan violentada por la tía y la mami (okaasan), encargadas del okiya y el negocio y por Hatsumoto  la geisha principal de esa casa.

Poco a poco el libro nos adentra a las etapas que pasó para ser una geisha:desde sus primeros años  en la okiya, sus fase como aprendiz tomando clases para tocar el shamisen o aprender a bailar o servir el té con clase  y delicadeza  y otros momentos no tan placenteros que formaban parte de su día a día.

Shamisen en Pinterest

Pero hay un aspecto fundamental que sin duda que le da un plus especial a sus páginas y enriquece mucho la lectura.

Con una descripción detallada que te adentra en el universo de las geishas ;con kimonos,noches de sake y muchas ceremonias del té; que forman parte una atmósfera femenina de belleza, seducción, delicadeza y opresión hay una  apasionada dedicación al arte, la disciplina, la perfección.

La palabra geisha proviene de los fonemas Gei: artista y sha: persona, o sea artistas del entretenimiento, ok aclaro la primer confusión generalizada no son prostitutas, sino mujeres que sabían dominar las artes de la danza, la poesía, la música, con las cuales se dedicaban a proporcionar entretenimiento y diversión en los eventos en banquetes, ceremonias de té, o festejos, ocupando un lugar primordial en la sociedad japonesa.

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Making Tea At Miyakonabe by Miki Suizan 1924

Memorias de una geisha muestra muestra aspectos íntimos de la cultura japonesa como por ejemplo la importancia del té y el sake para los japoneses, pues casi  todas las reuniones, conversaciones de asuntos importantes o triviales, las fiestas, los eventos , los rituales se daban  en las casas de té; que eran tan frecuentadas como los bares o las cantinas en la cultura occidental.

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Ceremonia del Té por Kason Susuki

Explica también estos rituales, las creencias,costumbres y las tradiciones que envolvían a las geishas como por ejemplo el arreglo personal cuya importancia era tan sagrada donde cada detalle se respetaba al pie del la letra de forma ceremoniosa e incuestionable, como un hábito realizado con excelencia.

El vestuario, el peinado y el maquillaje tenían un por qué, de acuerdo a su rango de aprendizaje y edad;  sin embargo el polvo de arroz, la pasta blanca, labios rojos y delineado son básicos sin embargo las aprendices o maiko usan maquillaje más rosado y las geishas son más sobrias.

Lass telas  con las cuales se hacían los kimonos y  como es que  los detalles de esta prenda como estampados, colores,el cuello, el obi (cinturón), las mangas y los diseños tenían un significado particular para diferenciarlas entre geishas y maikos.

Tsukioka Yoshitoshi
By Tsukioka Yoshitoshi

También se menciona de los excesivos precios que podía alcanzar este tipo de vestuario y lo que representaba esta indumentaria por su belleza y elegancia, un símbolo de seducción.

Con el peinado lo mismo, para las maiko el moño era tan elaborado y costoso, que muchas chicas se acostumbraban a dormir en una almohada con un hoyo en medio, para no arruinarlo, porque era una vida dedicada no sólo a la confección de las artes sino a la belleza.

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kason Suzuki 1860-1919

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Otro tema es la perspectiva de género como mujeres objeto de deseo, que venden su mizuage al mejor postor, que obviamente no eligen ellas sino la geisha mayor encargada de su aprendizaje, sin este paso no lograrán convertirse en una geiko.

También se hace mención de los danna, que generalmente eran hombres poderosos y aceptados como sus amantes, por lo que su deber era costear  las clases, los vestidos, arreglo personal,gastos médicos y de alimentos que pudiesen tener sus geishas;esta parte es bastante cuestionable porque la protagonista reflexiona que mientras mujeres occidentales se espantaban al  oír esto,  ella creía que para muchas mujeres no había mucha diferencia en tener un esposo o danna.

Además se añade el contexto histórico donde la segunda guerra mundial  trastoca a las geishas así como de todos los habitantes de Japón, ellas se retiran de ese mundo de belleza y entretenimiento para afrontar la crisis colectiva, e incorporarse a la mano de obra y una incertidumbre que terminaría por calmarse después de la guerra.

El libro es muy fácil de comprender y cada término es explicado para el lector dentro del relato; no puedo más que darles una sincera recomendación y animarlos a leerlo.

Ya para  cerrar quise adornar este post y me di a la tarea de colocar a lo largo de este post  varias imágenes que encontré en la Google Arts & Culture donde encontré mucho arte inspirado en las geishas o geikos y en todos esos rituales y momentos cotidianos; son una verdadera belleza, veo las imágenes y me envuelve tanto que siento que quiero estar ahí.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo superé los ataques de pánico?

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Yo  he tenido muchos ataques de pánico durante un largo periodo en mi vida, el primero me dio cuando tenía 16 años. La verdad, como muchos lo viví como episodios aterradores donde creí que podría morir de manera inminente o estar experimentando síntomas de una enfermedad fatal, la primera  quedó descartada después de varios episodios, la segunda la verdad no, porque siempre me quedaba la duda de ¿qué tal si ahora sí era algo dramático?.

Tardé muchos años, de trabajo personal  para comprender, asimilar, dejar ir el miedo que me daba tener esos momentos, de tal manera que cuando me ocurrió el último ataque de pánico me encontraba sola en casa y mientras subía las escaleras me fui quedando sin aire y me fui desvaneciendo lentamente mientras sostenía mi mano en la pared y no podía evitar hacer bocanadas para jalar el aire en el piso, parecía que me estaba dando un ataque de  asma realmente eso parecía, mientras mi corazón latía con velocidad como si estuviera corriendo en un maratón, sabía que era un ataque de pánico y  aunque parecía que debía llamar a urgencias médicas, conocía tan  bien los síntomas de pe a pa que  simplemente no tuve miedo, porque sabía que pronto iba pasar y no iba morir ni mucho menos y el aire estaría ahí pronto, no pensé en el futuro sólo confié en mi cuerpo.

Cuando paso todo me quedé en el piso me levanté corrí a mi habitación y me vi al espejo mis ojos, mi cara estaba roja, me veía exaltada y agotada al mismo tiempo  y dije Ok NO TUVE MIEDO  y me invadió una emoción y lo  primero que pensé fue  que tenía que compartirlo y así surgió este post.

Obvio que para ese momento tuvo que haber muchos otros ataques e incluso un entrenamiento consciente de que estaba pasando por ataques de pánico y tenía que dejarlos hacer explosión en mi cuerpo.

Durante muchos años leí mucho sobre el funcionamiento de la ansiedad, el ataque de pánico, el cortisol (la hormona del estrés), el sistema nervioso y parasimpático, psicología, superación personal, psicoanálisis, Gestalt, psiquiatría, es más tomé terapia  y con el tiempo entendí consciente cómo funciona  el estrés el cual se acumula, crea un desgaste y desequilibrio y el cuerpo lo  asimila como peligro de forma”primitiva” como en la época prehistórica cuando los hombres percibían una amenaza y el cuerpo en su afán de protegerte manda señales, bombea más rápido la sangre, el corazón late más fuerte como consecuencia de esto, los sentidos se agudizan y se alistan  para atacar o huir por eso ocurren tantos síntomas raros, en efecto esto a grosso modo es un ATAQUE DE PÁNICO.

Lo malo es que  cuando volvía a tener el ataque así hubiesen pasado meses o casi años sin estos,  me volvía a dar pánico, miedo, terror y poco me servía todo lo anterior para apaciguar el miedo, porque por más consciencia que tuviera sobre estos episodios yo era la más temerosa y desconfiada, porque mi  mente subconsciente o sea mi mente emocional a la cual la razón no le importa un diablo,  seguía temiendo confiando poco o casi nada  y experimentando este episodio como una amenaza real.

Decidí hablar de ellos, porque el año pasado regresaron y tuve muchos más ataques de pánico que todos los que llegue a tener en épocas separadas desde los 16 años, y bueno este año me tomó por sorpresa porque creí que eso era algo viejo superado y bastante asimilado, pero en los meses de insomnio del 2017, para sumarle un reto extremo a mi vida  desarrollé ataques de pánico nocturnos  y bueno fue una auténtica pesadilla y a eso me refiero que mi preparación en el tema por años, mis años de terapia psicoanalítica, psiquiátrica, mis lecturas, los ejercicios del yoga y su sabiduría, eran nada cuando ya venía el infame.

Y luego sus compañeritos los síntomas, ya no me  servía el raciocinio ni el intelecto, mi concentración se volvía dispersa y  si lograba hacer ejercicios de respiración durante un minuto digamos que ya era un logro maestro por el miedo se había apoderado de mí, no había control mental ni de ningún tipo.

ACTO SEGUIDO ME CULPABA POR NO HABER REACCIONADO MEJOR DESPUÉS DE TODO YA SABÍA QUE NO ME ESTABA MURIENDO, pero el tema y el miedo era tan fuerte, que no bastaba con saberlo sino mucho más.

En fin quiero compartirles un poco o un mucho sobre cómo ha sido para mí estos ataques de pánico y de qué manera pude dejar de tenerles miedo al grado de no sentirme vulnerable jamás ante estos episodios que tienen que ver con estrés físico,mental y emocional acumulado por varios días, semanas o años.

Sé que mucha gente los ha tenido alguna vez en su vida y me extrañaría que alguien no haya tenido uno aunque sea una vez, pero también sé que hay gente que lidia con ellos de una forma más continua acompañados de emociones reprimidas que derivan en trastornos de ansiedad, espero pueda servir de algo comprender que no son “incurables” ni duraran toda la vida y se superar con tiempo y trabajo personal.

2018 zen

Mi primera vez

Tenía 16 años, estaba en el  CCH (preparatoria) y recuerdo haber ido a la escuela todo el día sintiéndome rara, dispersa, extraña, en este momento no logro describir que sentía porque era  muy joven y no lograba contactar con ese malestar a un nivel comprensible.

Entre las 11  y 12 del día, recuerdo sentarme en las jardineras donde me juntaba con mis amigos, era finales de enero o principios de febrero  y había un sol fortísimo que me incomodaba bastante.

Yo me senté con un amigo esperando que diera la hora para entrar a la clase de Taller de Lectura y Redacción III; y de repente el sol me empezó a lastimar la vista y la piel la sentía irritable, sentí que me faltaba el aire y empecé a temblar, sentí algo en el pecho y empecé  a entrar en pánico, además yo soy  muy expresiva y quise contenerme  para que nadie se diera cuenta que me sentía muy mal.

Quería llorar porque sentía  presión en el pecho, le dije a mi amigo que por favor me llavara a la enfermería porque me sentía mal, sólo pude decir eso y el corto camino a la enfermeria tenía la sensación de que podía desmayarme, este amigo como buen compañero  me llevó del brazo y me dejó con el doctor,  al verlo sentí alivio.

El doctor me revisó los signos vitales y por supuesto el pulso, trato de tranquilizarme era un viejito súper relajado y amable. El me dijo que tenía taquicardia ¿Taqui qué?, o sea ¿cómo?.

  • No te preocupes es tu pulso acelerado, pero si no tienes problemas cardíacos por lo que me dices, pues no debes preocuparte, es el estrés por la época de exámenes.

Dios, no creía eso y alegué que no era el estrés, porque yo no me estresaba por el examen, no me sentía nerviosa, es más de qué me hablaba. En fin descansé un rato en el consultorio y llamaron a mis papás para llevarme a casa a descansar porque yo no quería regresarme sola  a casa.

Mi papá fue por mí y yo no tuve palabras para explicar qué me había pasado, sólo  no me sentía bien, ahora estaba en shock.  Al llegar a casa lo mismo me ocurrió con mi mamá no supe qué decirle  y me llevó al doctor de la familia porque se lo pedí.

Antes de llegar al doctor, la luz solar  me irritaba y no podía abrir mucho los ojos, ahora tenía un nuevo síntoma y además nauseas repentinas,  tenía la sensación de estar mareada un poco ida no podía hilar bien las palabras, eso era horrible, pero la respuesta del doctor fue la misma es el estrés ¡No te preocupes! descansa, come bien, relájate. No hay de que preocuparse. Ojalá le hubiera hecho caso, en realidad no había de que preocuparse, pero el cuerpo avisa así que no es para nada malo.

Salí molesta confundida porque no me parecía estrés, ese día me quedé en casa, algunos amigos me llamaron para  ver ¿cómo estaba? y yo me sentía  ida, e incluso mi mejor amiga vino a verme y dijo que estaba muy distraída, así que me acosté en el sillón y dormí todo el día, fui presa de un cansancio brutal aunado de confusión y sensaciones extrañas.

Con los días recuperé mi energía pero durante varios días tuve la sensación de sentirme vulnerable ante el suceso, pasó el tiempo y el evento no se repitió  hasta años después.

No puedo contar todos los detalles porque es una historia larga pero me centraré en que volvió a ocurrir en otras ocasiones, siendo el 2017 uno de los años que más ataque de pánico tuve con síntomas más intensos.

He experimentado síntomas  como hormigueos, falta de aire, taquicardias, temblores,  molestia por la luz, presión en partes del cuerpo, sensación de frío o calor extremo, opresión en el pecho,  ataques de tos, visión borrosa que me duró más de 10 horas, desvanecimiento, sensación de muerte inminente (No todos juntos obviamente) y algunas sensaciones sólo ocurrieron una vez así que aprendí mucho sobre ellos.

Aclaro que fueron muchas las cosas que ayudan a superar los ataques de pánico, un trabajo personal e integral que abordó área mental, física y emocional es básico, dependiendo tu problema si son ataques constantes que van acompañados de depresión, ansiedad, insomnio, postrauma o algún otro tipo de problema de cualquier índole, pedir ayuda terapéutica me parece lo más recomendable, tener un apoyo profesional es básico para muchas personas para transitar el camino, es como ir de la mano con alguien, mientras sales del pantano en lo que llegas al jardín.

Pero la  más importante de todas las lecciones, que me ayudó a superar el temor a los ataques de pánico fue  dejar de resistirte y comprender la necesidad de parar tu resistencia y dejarte fluir con todo el vaivén de malestar, ya sabes qué es un ataque, los síntomas que conllevan, te empiezas a sentir mal e inmediatamente todos nos comenzamos a tensar más, pensamientos fatalistas por la mente y en menos de un minuto, más taquicardia, más síntomas, más miedo  y el pez que muerde la cola.

Esta la premisa la vi por primera vez en el año 2016 en el blog Desansiedad, donde Fabiola Cuevas, la psicóloga, fundadora del concepto,quien explica en su experiencia personal  dice  que dejar dejar de resistirte al ataque de pánico, significa dejar sentir todo ese horror de montaña rusa que tiene tu cuerpo, sin tensar el cuerpo, sin querer calmar, apagar o tapar los síntomas y vivirlo y aceptar que está ahí y que va pasar y confiar que tu cuerpo hace lo correcto para equilibrarse “no pasará nada malo” esa es la manera de superarlos, los miedos se superan enfrentándolos ¿no es así?.

Al final uno no podría superar el miedo a andar en bicicleta leyendo libros teóricos sino te montas a una.

Claro que no es fácil  y al menos en mi caso, me pasó exactamente lo que narra Fabiola Cuevas, quien tenía ataques de pánico y ansiedad y puso en marcha este “método”, al igual que ella me daban ataques de pánico en la noche me acostaba y trataba de respirar lo mejor que podía (no lo hice casi nunca con diafragma), y como me daba tanto miedo el asunto, no podía evitar tensar el cuerpo, me abrazaba a una almohada, repitiéndome mentalmente” todo está bien, todo está bien”, mientras me ponía en forma de feto por el miedo y dejaba que todo me viniera de golpe uno a uno los síntomas, así me duraban  de varios minutos a par de horas.

Fabiola propone que le digas tu cuerpo ok :¡Hazlo ya, bienvenidos sean los síntomas, mándame todo!.

A mí me sonaba aterrador hacerlo al principio me lo decía pero en realidad pero mentalmente era como no por favor, pero el año pasado lo hice, la intención de hacerlo no es parar los síntomas sino dejar tu cuerpo fluir toda la contención  de estrés emocional, físico y mental que está atrapado tal cual en ti tratando de liberarse por alguna parte, porque nuestro cuerpo está hecho para vivir en equilibrio.

“El ataque de pánico es la homeostasis pura, el intento de recuperar el equilibrio

Tuve momentos que sabía que ya vendría el ataque de pánico en las noches o que era muy probable porque ya era algo que se empezó a repetir constantemente  y lo mismo me alistaba, me preparaba mentalmente y bueno a veces me duraba la taquicardia más de una hora, las sensaciones variaban, se intensificaban, se relajaban y yo trataba de ponerme flojita, ya nadie en la casa se enteraba, como otras veces en la adolescencia que un ataque de pánico se enteraban todos en casa, buscaba  a mis papás para que me llevaran al hospital y si ocurrió tres veces o a mi hermano y me ponía  platicar como loca, una palabra tras otra porque sólo hablar me calmaba, o llamaba  a mi novio en ese entonces, a mis mejores amigas, a mi psicoanalista SIN IMPORTA LA HORA.

Estas veces lo hice sola, ya sabía que no tenía caso ir despertar a mis padres, o a mi hermano por muy terrorífico que fuera el asunto, no lograba relajarme hasta muchos minutos u horas después respirar no me salía hasta me dolía, pero qué caso tenía comunicarlo a alguien más.

 

No lo logré a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera sino como después de diez veces o más fueron como dos meses haciendo la práctica cuando venía el ataque que lo llegué a ver un poco rutinario , hasta que por fin dejó de dar miedo, eso significa que es un camino y que a cada quien le tomará tiempo distinto puede que sea pronto o no tanto, pero hay que insistir en dejarse llevar en confiar en trabajar mucho en lo que sientes, en tus creencias, en tus miedos, en lo que te está haciendo sentir mal, porque si tienes ataques de pánico hay algo que no te gusta realmente en tu vida y la invitación de tu cuerpo es regresar al equilibrio.

Yo lo entiendo así  ahora, quizá no a los 16, pero sí con 26 y sin duda alguna sé que es así.

 

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Tan joven y tan vieja por eso soy Sabinera

En el mundo he observado que están los que no han escuchado a Joaquín Sabina y los que sí y lo amamos o quizá los que no les guste para nada, aun nos conozco muchos de la tercera categoría yo me quedo en la segunda lo oí y me enamoré.

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Estoy segura que Joaquín Sabina es los eventos más afortunados que le han ocurrido a la música hispanoamericana contemporánea. Es un artista por demás extraordinario,   genio y auténtico al máxima potencia pues en una época donde nada parece nuevo y muchas cosas copias sin alma su música es un bálsamo para mí, porque no hay sonido, letra, estilo  que se le parezca, ni tendencia musical que irrumpa en su arte, porqué eso hace Sabina: Arte puro.

Conocido como Joaquín Ramón Martínez Sabina nacido en Úbeda Jaén, España, el 12 de febrero de 1949 bajo el signo zodiacal de Acuario como yo :), casi  compartimos cumpleaños, es un cantautor, poeta y pintor que inició su carrera musical a mediados de los años setenta  con una historia tan extraordinaria como su leyenda, más de cuatro décadas de historia y el tío andando dejando un legado enorme que yo espero en los próximos años me aparezca la noticia de Premio Nobel para Joaquín Sabina.( ay qué emoción)

Sabina estudio Filología románica en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, y ahí descubrió grandes poetas latinoamericanos como César Vallejo y Pablo Neruda, aunque claro su pasión por la música y su afinidad literaria y poética estaba despierta desde la secundaria cuando leía  Jaimes Joyce, Marcel Proust y Herbert Marcuse y le pidió a su papá a su guitarra.

Aunque en su juventud sus creencias izquierdistas lo llevaron a pertenecer a grupos anti franquistas y lanzó una bomba molotov contra una sucursal del Banco Bilbao  fue detenido por su propio padre y se mantuvo en un corto exilio en la ciudad de Edimburgo en Londres.

Joaquín formaba clubs de cine, montaba obras de teatro y se ganaba la vida cantando en bares, restaurantes y en el metro, era poeta ya desde entonces, aunque él siempre ha insistido que poeta “es un traje que le queda demasiado ancho”.

Las influencias de Sabina  son tan diversas que para mí ha creado un lenguaje único de metáforas y referencias y chistes poéticos que sólo sus fans podríamos descifrar y es que hasta tesis le han dedicado a sus canciones, sonetos y versos.

Y es que las referencias van desde el rock anglosajón, Bob Dylan, Leonard Cohen, The Rolling Stones y  las latinoamericanas como Chávela Vargas, José Alfredo Jiménez, el tango de Gardel, de Homero Manzi, Discépolo y la poesía de César Vallejo, Raúl González Tuñón, Rafael Alberti, Jaime Gil de Biedma y pff seguro me quedo cortísima aquí, pero todas estas alusiones van acompañadas de ironía, sarcasmo, nostalgia, poesía, metáforas.

¿Por qué amo su música?

Es una herencia de un ex novio, de “cuyo nombre no me quiero acordar”, pero no es esa la razón primordial sino  que en su música encuentro las metáforas de  las cosas que me pasan, me han sucedido o siento en ese determinado momento, pero alguien las escribió de una manera tan elegante, poética  y sarcástica que nunca se me había ocurrido a  mí, ni se lo he leído a alguien más por lo que siempre tengo que celebrarle y enfiestarle miles de estrofas  como “Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”,  “Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel” .

En fin sus canciones además muchas de ellas, son historias con música, tiene canciones visuales como películas en las cuales puedo imaginarme sin problemas las historias con todo y personajes como postales de paisajes muy vividos como las describe en muchas canciones suyas…  “Y nos dieron las diez” por ejemplo.

 

 

Eat, pray and Love, Elizabeth Gilbert y yo

Y esa búsqueda por ser feliz

Hace un año compré el libro de Comer, rezar y amar, si este libro que se volvió muy popular  que se inspiró en la película del mismo nombre que protagonizó Julia Roberts y Javier Bardem en 2010 ( la cual no me convence del todo, pero adoro a Bardem, a Robert y a James Franco).

Confieso y admito que el libro me ha gustado un montón, me ha atrapado desde sus primeras páginas y celebro muchos fragmentos y varias citas del libro.

Hay cosas que me gustan mucho de este libro y merecen ser mencionadas. 

Es un relato poderoso, entretenido, divertido y sobre todo muy  honesto y humano, Elizabeth Gilbert,  un relato poderoso, entretenido, divertido y franco y muy humano que hace  Elizabeth Gilbert, una escritora americana, quien narra su experiencia personal al emprender la búsqueda de sí misma en un viaje por Italia, la India y Bali. después de su tormentoso divorcio  y una ruptura traumática.

Los diálogos internos y soliloquios consigo misma son fabulosos, donde ella hace una retrospectiva de su personalidad, de su historia de vida, pero con mucjo sentido del humor. 

Me encanta su valentía para narrar sus torpezas y reírse de sí misma, de compartir sus vicios, su neurosis, sus issues, sus deseos, sus análisis de sí misma. Me identifico mucho con ella, ambas escribimos, somos periodistas, amamos la pizza, el italiano y el yoga, hablamos hasta por los codos y adoramos entrar a las entrañas de los relatos ajenos de las personas y sí al igual que ella considero que vivo en la frontera de dos mundos entre la mentalidad de ayer y la de ahora. Me encuentro en medio de dos mundos y puedo aprender de los dos.

Elizabeth comparte anécdotas de su  viaje a Italia a Roma, a Florencia, Siciliay su exquisito encuentro con el placer a través de su gastronomia  y la calidez de los italianos con il dolce far niente y el gozo de la vida por sí mismo, al igual sus andanzas con la meditación y la oración en el ashram de la India con el fin de silenciar la mente y en Bali la búsqueda del equilibrio.

 Creando de una forma simple un retrato personal pero profundo de las culturas a partir de las costumbres, deseos y rutinas de la gente de Italia, La India y Balí, las cuales son acompañadas de datos históricos, legendarios y curiosos de esos países que le dan un plus y enriquecen el relato que es demasiado fluido entre líneas y me hace reír en varias páginas, me conecta con mi propia historia de vida.


Adiós insomnio

La historia de cómo volví a dormir….

Audrey Hepburn

Por fin estoy lista para contar  sobre mi horrible faceta de insomne  que pasé durante meses. Este 2017 he tenido unas noches larguísimas, veladas infinitas y no por andar de fiesta, ni de parranda, ni mucho menos  es que tuve un insomnio tan enorme que  llegué a crearme una lista personalizada de pasatiempos para las madrugadas para enfrentar la desesperación.

Tengo que contar que todas las noches y madrugadas que no pude dormir me animaba pensar que escribiría este texto en el blog con la esperanza de darme ánimos de que esto quedaría atrás aunque no sabía cuándo por el momento se me había salido de las manos, pero tenía  la motivación de  hacerlo porque seguro habría personas que leerían mis palabras con la intención de que sean bálsamos cargados de humor y esperanza de que TODO PASA, aunque se nos olvide.

Érase una vez

Todo comenzó con dos noches  de insomnio aisladas que no me sorprendieron mucho. Estaba preocupada por ciertas cosas así  que había motivos para alterar mi sueño, me había pasado en otras veces,  hasta que la siguiente semana se repitió  y al llegar  la segunda noche o tercera  con el mismo problema otra vez yo en la cama pasando una velada larguísima otra vez la sexta del mes me estaba provocando angustia y miedo.

En fin al día siguiente recibí la llamada de la editora del medio en el que trabajo actualmente  para hacerme una entrevista. Lo cual  para mí fue  la señal de que era la llamada que necesitaba en ese momento y que quizá esto me vendría bien para quitar mis preocupaciones  y sí así fue por un mes.

Volví a dormir sí y todo parecía que iba bien. Pero tan pronto  terminó julio siguió agosto y bueno  mi sueño comenzó a tener unas alteraciones rarísimas y que empezaron a preocuparme. Sí bien lograba conciliar el sueño porque mis jornadas de trabajo son larguísimas

El insomnio empezó a llegar en las madrugadas. Me despertaba a las 4 o 5 horas de haber dormido y no podía conciliar el sueño  aunque tuviera la oportunidad  traté de no darle importancia, pero tenía noches peores de dormir 2 o 3.

Al poco tiempo el asunto empezó a traumatizarme y agotarme física y mentalmente. Irme a la cama era subirme al ring de boxeo pero yo nunca le ganaba era el boxeador golpeado de la esquina. Ya no me me daba miedo quedarme dormida sino despertarme en las madrugadas cuando el sol aún ni se asomaba y yo parecía estar fresca. La escena se repitió tantas veces  que me parece una secuencia de película yo  despertando angustiada con taquicardias viendo la ventana que reflejaba su oscuridad, sintiendo pánico de ver el reloj y contar las horas que habían transcurrido desde que vi el móvil por última vez.

“Y si son las 3 am y si son las 4 am o las 6 am, no veré el celular, bueno sólo esta vez”.Me prometía no ver más el celular pero lo primero que hacía era ver el reloj  y contar las horas que dormí. Deseaba con el alma volver a despertar con el sol en la ventana. A veces leía o limpiaba y otras veces daba vueltas mientras me contaba historias de terror  de lo que podía pasarme sino dormía mejor y otras veces porque no lloraba  de frustración y luego sacaba el tapete de yoga  y seguía sesiones de yoga guiadas en youtube.

A veces quería llamarle a alguien en mi insomnio y celebraba que me llegaran whats de mis amigos insomnes ocasionales y desvelados de toda la vida o llamadas de amigos en el extranjero eran bien recibidas.

No me preocupaba despertarme sino no lograr volver a dormir con esto me refiero que a las 5 am y 6 yo andaba súper despierta cuando nunca en la vida, o sea llegué a dormir como 4 horas por día durante unas semanas.

A los pocos días me vencía el sueño y volvía a dormir de 6 u 8 horas por un par de días y otra vez lo mismo.

Perdí la cuenta cuantas veces fueron las veces que me dije otra noche así y no voy a poder seguir  con esto me rehúso.

 

¡No pienses en elefantes rosas!

Si uno se obsesiona las cosas empeoran en menos tiempo de lo que uno se imagina. Sabía que ponerle foco no iba resolver el asunto, pero al poco tiempo ya era presa de mi miedo a no dormir bien y no tardé en obsesionarme con el asunto. Dedicándole mucho tiempo al tema ya no podía escapar de esto.

Leía sobre eso, mis búsquedas  eran sobre tipos de trastornos de sueño, tipos de insomnio, personas con insomnio, casos de insomnio crónico, alternativas para eliminar el insomnio, higiene del sueño parte I II y II, testimonios de superación de insomnio, personas con ansiedad e insomnio.

Y puse en marcha las técnicas claro sin dejar la obsesión con las amistades de confianza le dedicaba un rato al asunto parecía informante con diálogos tan preocupantes como: “Me encuentro bien aunque hoy dormí sólo 4 horas y media y bueno ayer sólo 3 y antier 5 horas” o diciendo  cosas tipo: “Llevo tres días despertando a las 6.30 y la semana pasada desperté  a las 5.49 dos días. No entiendo bien el significado”. Me acuerdo que mi mejor amiga me dijo el día que dejara  de obsesionarme con ello volvería a dormir como antes. En fin sabía que era cierto pero era mi propia víctima y verdugo. No podía liberarme.

Hasta que pasé una semana fatal justo una semana  antes del sismo dormí dos o 3 horas por día. Esa semana estaba fatal y definitivamente me di cuenta que tenía que aceptar que por el momento no me estaba ayudando.

Era una versión de mi misma zombie con un episodio de estrés elevadísimo que se alimentaba de la responsabilidad de mi trabajo y el miedo a no hacerlo por tener sueño todo el día y no estar óptima.

Confieso que ya no podía pensar con claridad en una semana empecé a ver todo gris  y estaba sumergida en una cansancio que no sé hasta la fecha como seguía mi vida. Ya no sabía si tenía más ansiedad, insomnio o cansancio y cuál de las tres me afectaba más.

En esa semana empecé a equivocarme con las notas del diario, tal cual  la editora me las regresaba y en efecto al leerme descubría que estaba escribiendo  las declaraciones de los entrevistados como las había escuchado y procesado en mi cabeza. Lo cual me generaba más preocupaciones mientras asistía  a los eventos de prensa con la misma  expresión de  Edward Norton en Figh Club.

Irritable hasta más no poder, sensible, cansada nivel Dios, ansiosa también, preocupada y bueno ahora sé que varias noches malas no acaban contigo y te permiten seguir como tu jornada laboral más o menos bien no es tan fatal como la mente nos dice.

Pero en ese momento fue el infierno  perdí la lucidez, la paciencia, la concentración, la fluidez, mis movimientos eran torpes, mi mente estaba ansiosa y aterrada y después de darle vueltas al asunto de pedir ayuda o no. Acepté que se me había ido de las manos y que si intentaba seguir resolviéndolo sola iba terminar fatal.

sleep

¡Ni una noche más!

Regresé al psicoanalista le llamé a pesar de que me resistía a regresar pensando que era un retroceso, cuando en realidad cada día estaba empeorando, mi estado emocional   en menos de 7 días era de malo a pésimo, tanto que hice cita con un psiquiatra en modo desesperación rogándole que me atendiera en día festivo vía telefónica porque lo que yo quería era dormir  y pensar en los procesos  y la cuestión de tiempo ya me agobiaba demasiado.

Con el psiquiatra entré con la esperanza de que me diera “las pastillas mágicas”. Ya no tenía cabida en mi mente para relajarme así que me recetó tafil. Me dijo que era un proceso que tardaría un poco pero que mi pronóstico no era nada agobiante era más ansiedad que otra cosa.

Dormí como bebé pero la “magia” no duró mucho porque al poco tiempo descubrí que mi ansiedad e insomnio eran resistentes y tan pronto me daba cuenta yo despertaba entre horas y tenía insomnio en la madrugada. En poco tiempo me elevó  la dosis pero no funcionó e incluso en mis días de estrés dormía igual de mal como si no tomará el ansiolítico

Tuve noches mejores y unas muy jodidas donde ya se combinaban  taquicardias en las madrugadas, pesadillas, ataques de pánico nocturnos, uno o dos episodios de falta de aire entre sueño que me obligaba a despertar y no me dejaban ganas de dormir otra vez.

Manos a la obra

Como buena reportera con ganas de saber más me di a la tarea de buscar alternativas y toda la información sobre el sueño, el insomnio, los ciclos circadianos todo en absoluto para poder ayudarme de todas las maneras posibles física, emocional y biológica.

Compré aromaterapia velas, cremas, aceites esenciales con lavanda, melisa, Rosa. Busqué cuáles eran las asanas de yoga posturas que generan mejor circulación en la sangre para poder dormir. Apliqué musicoterapia y luego música con ondas delta, música en piano de Disney, vaciado de pensamientos. Ejercicio hacía y  me ayudaba. Tomé melatonina el conciliador de sueño natural.  Tomé infusiones  de valeriana, de tila. Renuncié a tomar alcohol, cafeína y teína para evitar más descontrol.

Cambié la luz de la compu y el celular en modo nocturno programada a las 10 pm para no alterar mi ciclo del sueño.  Comí nueces, el vaso de leche tibia con miel.

Todas estas técnicas funcionaban a veces y otros días no, no las hacia diario, pero hago natación y yoga y esos días notaba que mi sueño iba mejor.  Asistía a mi sesión de psicoanálisis donde me percaté que tenía varias razones y emociones que podían afectar mi sueño ahí empecé con pequeños actos que comenzaron bajar mi estrés ante situaciones reales diurnas que me generaban estrés.

Y bueno las cosas iban mejor eso una vez a la semana tenía insomnio o ataques de pánico nocturnos o  algo similar pero todo iba mejor mejoraba y ya lograba dormirme después de despertarme. Dejé de obsesionarme con el tema pero tan pronto veía que el tafil se iba terminar misteriosamente” volvía ser presa de todos los síntomas. Básicamente tenía miedo de no poder dormir por mí misma y la incongruencia de que no quería ir al psiquiatra porque era un dineral  y estaba gastando muchísimo.

Empecé a mejorar mucho y justo tomé la decisión de dejar el medicamento y hacerlo sola en conjunto a la terapia, que por el momento sería mi mayor en apoyo en caso de cualquier cosa.

Quizá las primeras noches tendría insomnio sí, pero tarde o temprano Morfeo vendría. Quizá tendría que aplicar todas las técnicas al mismo tiempo hasta que dieran resultado. La realidad es que ya había pasado noches tan fatales y había sobrevivido a cada una de ellas que, acepté que era un proceso.

Y lo mejor era hacerlo de forma orgánica y natural y obviamente la primera noche sin el medicamento dormí dos horas o una, la segunda dormí  3 o 4 y la tercera como 6 horas. Lo interesante y maravilloso es que ya no tenía miedo de no tener un sueño reparador y tener horas en la cama despierta con terror. Sólo me decía ya llegará si no duermo en una hora me levantaré a leer o dibujar mándalas o escribir o veré alguna serie.

Lo que siguió a esos días fueron noches de sueño reparador una tras otra sin dificultad para dormir, ni despertares nocturnos, ni dificultad para dormir en la madrugada y mañanas lucidas como si mi cuerpo y mi mente se entregaran a Morfeo.

Tengo la sensación por fin cuando me deje vencer por el insomnio y entendí que poco a poco se iría con todos los cambios, decisiones y mejoras se iría algún pero lo haría. Lo que venció fue el sueño y vaya es que ya no le tengo miedo al insomnio, ni a irme a la cama, ni a nada de eso. Todo pasa y lo mejor es dejar de intentar controlar el asunto biológico y tomar acción al respecto. No hay cura para el insomnio porque no es una enfermedad, dormir es lo natural y el cuerpo siempre siempre buscará el equilibrio.

Y tampoco existen fórmulas mágicas que solucionen el problema por arte de magia. Todos somos distintos y las razones de la falta de sueño son súper distintas en cada uno.  Las alternativas funcionan siempre y cuando la resistencia sea mínima y el miedo no te agobie.

Mi mayor consejo es dejar la resistencia perderle miedo al insomnio  y a sus posibles efectos y tener en cuenta que todo pasa y no nadie se muere por no dormir bien una temporada. El sueño siempre nos alcanza porque forma parte de las funciones naturales y biológicas de  nuestro cuerpo.

¡Y es que Morfeo siempre gana si lo dejas!

Descripción gráfica de mí recuperando el sueño perdido¡ Qué hermoso es! 🙂

 

 

En mis días rojos añoro un lugar que me haga sentir como Tiffany´s a Holly

Holly uno de los personajes más fantásticos creados por la literatura, de la pluma de Truman Capote, es sin duda “El personaje” para mí , me identifico mucho  con varios momentos de la obra.

Porque Holly no es de aquí, ni de allá, dejó el calor del hogar, se aburrió del campo, es un alma libre, no quiere pertenecer a nadie, ni a nada, dejó un matrimonio, su familia, rechazó una posible carrera como actriz en Hollywood, porque le parecía “poca cosa”, y se ha ido a New York a buscar eso, que  a veces no parece tener mucha forma, ni sentido, es ESO, la paz, la coherencia el sentido de pertenencia, de deseo de pertenencia y la libertad. (o eso interpreté, pero sé que la libertad es su aspiración.

Se piensa que Holly es las gafas negra, el vestido versace y el glamour, pero no va más allá de eso.

A veces creo que la entiendo, perfectamente, la primera vez que leí el libro no, sólo pensaba que no comprendía sus motivos, pero los años le han hecho justicia, porque cada día que pasa comprendo más Holly  y siento esas mismas emociones, esa complejidad que podría pasar por su mente, sus emociones, sus miedos a pertenecer, y su miedo a no querer o poder hacerlo.

 

¿Qué quería Holly? Ese lugar que le hiciera tan feliz, o tranquila, o satisfecha o tan ella misma, que la obligará a dejar de deambular por el mundo y por primera vez decidir quedarse, por eso de cuando uno tiene esos “días rojos ” que describe su personaje en las páginas de la novela, esos días que en sus palabras define como” Los días rojos son terribles de repente se tiene  miedo  y no sabe  por qué”, claro hace una distinción entre los días negros que es sólo sentirse triste con ganas de llorar, pero los rojos definitivamente son  horribles.

Holly se tranquilizaba con ir a la boutique de joyería Tiffany´s a desayunar mientras veía el aparador y a la gente entrar y salir con joyas, le daba tanta paz, tanto anhelo que sabia que ahí mismo podía quedarse…

“Sí por mi fuera pongo aquí mis muebles me instalo” hay lugares así que son como un  bálsamo a el alma y nos dan tanta paz con sólo estar.

Cuando elegimos el “mejor oficio del mundo”

“El mejor oficio del mundo”, según Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, quien se refería al periodismo, en ¿Qué pensaba? yo creo en las satisfacciones y cúmulo de experiencias gratificantes de poder entrevistar de tú a gran infinidad de personas, de compartir sus intereses por diversos y ajenos que nos parezcan, de mimetizarnos con ellos, de empatizar y sentir admiración por los distintos oficios, pasiones, miedos, inquietudes.  Sí seguro en eso. Aunque en los últimos meses sentí unas ganas irrefrenables de poder haberle cuestionado esa afirmación.

¿Por qué elegimos ser reporteros? esa pregunta me la vengo a hacer después de 4 años después de haber decidido que por ahí estaba mi camino  a todo lo que yo deseaba y amaba, y sí lo hice a pesar de aventarme 4 años y medio (nueve semestres) escuchando lo de siempre que es mal remunerado sobre todo en Latinoamérica  y los sueldos van bajando por año desde que salí de la carrera, que hay censura, que hay peligro, que los medios no respaldan a sus reporteros, que no hay jornadas de 8 horas, que uno se consagra al periodismo y a cualquier hora  te pueden llamar y hay que entrarle,  la satisfacciones son muy grandes, no lo voy  a negar, este oficio me ha enseñado mucho conocerme a superar muchas inseguridades. y por eso mi entusiasmo no mermó jamás.

Estimado y querido Gabriel García Márquez no te contradigo en tu afirmación pero ahora me siento ofendida contigo y con mis profesores ¿ por qué nunca nadie hablo? de los efectos colaterales  de trabajar en medios de noticias diarias, esos efectos no venían en ningún libro, sabíamos que era complicado, pero no lo demás.

Es como cuando te dicen que viene una ola que será fuerte  y hay que resistirla, pero nadie te dice ¿Cómo nadar con ella? ¿de qué manera salir a flote? o como aprender a moverse al ritmo, sin caerse o levantarse en pleno caos.

 

Nadie me dijo que  el cansancio y agotamiento, estrés, frustración era algo común cuando se deja caer la información y eventos, que más temprano que tarde   la salud física, mental y  emocional se vería afectada de manera tan visible que algunos días parecía zombie haciendo entrevistas esperando que ya acabe el evento para irme a mi casa, porque estoy desde las 8 levantada y ya son las 11.40 pm y no he llegado  a casa y no he comido en diez horas más que una manzana.

 

Desde uno entra a la carrera sabe que es mal pagado, que hay censura, que no hay jornadas laborales establecidas y que habrá días puentes ni cosas de ese estilo, que las satisfacciones son muy buenas pero que hay sacrificios, competencia,  y un montón de estrés.

LLevé como 4 años y medio escuchando lo mismo y aún así uno elige  esto, el entusiasmo no merma, la espinita sigue presente, porque la satisfacción de obtener la información, ver tu nota, entrevistar personas increíbles, aprender sobre sus oficios y empatizar con gente que muchas veces no imaginaste te sorprende.

 

Uno elige ser periodista por amor al arte y más si estás en los veinte es puro amor al arte, pasión, adrenalina, ambición, porque encontraste un oficio que te va pagar por contar historias, por viajar, por entrevistar, por  no estar en una oficina, ni tener rutina, por aventurarte…

Pero al full para un medio periodístico se vuelve una experiencia que  va cambiando un poco tu perspectiva de cómo veías el periodismo a como vives día a día sacando notas lidiando con todos los obstáculos y percances que se viven  para sacar las ediciones.

Pero aun así el entusiasmo no merma y conozco decenas de gente como yo que desean hacer todo esto, a pesar de saber  todo esto desean ser periodistas y vivir la experiencia, no importa nada. La gente que elije ser periodista nunca lo hace por dinero, es más como un amor al arte de lo que haces, que te importa un bledo lo que te paguen  haces lo que quieres, estás en el lugar de los hechos, conoces, viajas, aprendes tanto.

 

Crónicas de una reportera

Todos aquellos que elegimos ser reporteros teníamos muy claro que hacerlo en el diarismo (periódicos, noticieros)  no era cosa fácil, también sabíamos que era mal pagado poco remunerado desde tiempos ancestrales, con jornadas laborales sin tiempo ni hora de inicio, ni salida, que hay censura  en todos los niveles y en todas las áreas de información, que la gente te puede ayudar, que no hay

Yo nunca sé a ciencia cierta cuando acaba mi jornada laboral del día, aún muchos me pregunta a qué horas sales hoy?  Es una broma  ¿Verdad?

No existen los horarios, ni las rutinas, hay adrenalina, a veces aventura, yo me quedo con la experiencia de entrevistas geniales y  ganarme la confianza de  gente que me acaba de conocer donde si fluye la entrevista. Es de las cosas que más agradezco.

No conozco  a nadie que tome un trabajo de periodista por buen dinero, eso no pasa jamás, la gente que hace esto, en realidad le tiene pasión a este oficio, un respeto ineludible para saber que no te vas, no bajarás la guardia hasta que tengas  tu información y tu nota y saldrás de tu zona de confort para ir por la información de difícil acceso lo harás, por un  instinto periodístico sobrehumano que sale de tu control  que no te explicas pero que te reta  a conseguir la entrevista que parece imposible y difícil.  Me gustan los retos yo creo que por eso me parece tan emocionante.

Gracias al periodismo he tenido que enfrentar un montón de miedos,  te pasan muchas cosas divertidas, la gente te sublima y te trata muy bien porque cubres su información, algunos te agradecen tus textos  y eso es muy bello y se acuerdan de ti aún  que los hayas entrevistado hace varios años, también a veces les da miedo tan pronto haces preguntas y sabes que eres periodistas y actúan como si fueras un agente del FBI y no quieren darte ninguna información por miedo  equis o Y.

Eso lo he tenido que lidiar desde hace dos años, en dos años de dedicarme a esto he aprendido muchísimo y he perdido muchos miedos, me he superado cuando sé que hay que sacar cierta información me vuelvo arriesgada en el buen sentido de la palabra para  conseguir o vivir o hacer lo que hay que hacer para poder entregar una nota.

 

PERO BUENO Nunca había trabajo en un diario a full time, y nadie me dijo en la vida, ningún maestro me dijo que hay  una parte oscura  donde el estrés te rebasa y las jornadas sin rutina que te parecían emocionantes se vuelven agotadoras con el pasar de los días, y empiezas a percibirte, entre el estrés, el agotamiento y el asombro.

Estoy a cuatro semanas de cumplir 4 meses en Milenio Diario, confieso que no ha sido para nada el iluso cuento de hadas que me imaginaba cuando tenía 22, en fin hoy por hoy puedo decir que ya pasé el periodo de agotamiento y estrés físico, mental y emocional que me tenia avasallada durante un par de meses y me hacía cuestionarme otra vez un montón de cosas, sobre el oficio, sobre mi vida, sobre el amor al arte, sobre la línea entre la pasión y el sacrificio, cuándo acaba una dónde empieza la otra…

Elegí ser reportera cuando tenía 22 años, la tirada era trabajar en un diario, o un medio reconocido, ser un líder de opinión, ver mi firma en los medios más importantes del país, el yo de 26 años ya no quiere eso prefiere que un día National Geographic me llamé para pagarme por reportajes especiales, trabajar por grandes reportajes, colaboraciones, vivir de mi blog, escribir artículos, sobre estilo de vida, temas culturales, de cine, gastronomía, de arte o historia, todo desde la libertad.

Digamos que a los 26 llegó la oportunidad que esperaba a a los 22, cuatro años más tarde, se manifestó, ya no la deseaba tanto, pero sabía que era una buena oportunidad para mí, que en mi camino habría que tomarla porque los periódicos son la mejor escuela que puede tener un periodista, dónde aprenderás las cosas que realmente no aprendiste en 4 años y medio de carrera, ni con diplomados, ni treinta clases de géneros, quedaría claro, lo que es ser periodista en un diario.

En fin entre la aventura y el ya tengo un trabajo que me aportará mucho en mi vida, pensaba moverme con sigilo, conozco muy bien a los periodistas, muchos de ellos por el ritmo de trabajo desarrollan hábitos desagradables como saltarse comidas porque es lo que sucede en las jornadas largas en eventos eternos, el estar corriendo de un lado a otro, como si te persiguieran, aguantarte de ir al baño, para ahorrar tiempo entre la eterna corretiza, dormir mal y desvelarse, mal vivir, mal comer, y hacer del estrés su estilo de vida.

Yo definitivamente no quería pasar por eso, traté de planificar, aferrarme a mis hábitos saludables pero en menos de dos meses, ya era parte de ese círculo de vicios y hábitos nocivos, víctima del estrés del día a día, tratando de planificar lo imposible, pasé de ser la víctima del estrés de un diario, a ser la víctima de mi propio estrés tuve días muy malos emocionalmente y mentalmente , físicos también, sentí que el golpe de realidad era muy duro y me había estrellado y entraba en un túnel sin salida.

Había días que los percibía como tratar de esquivar los daños colaterales de la incertidumbre, saltarme las comidas, los picos de estrés y lo lograba a lo que se sumaba la frustración .A veces añoraba llegar a casa a ponerme llorar en la almohada para liberar las frustraciones del día.

Me empezó a agobiar prácticamente todas las coberturas, incluso las más tranquilas, había días más pesados y otros me preguntaba qué hago aquí y añoraba los días de gloria en restaurantes tomando vino disfrutando pizza y tomando fotos, Pero en efecto eso ya no era mi día a día, era mi pasado, no mi presente,podría hacerlo en mis breaks al igual que escribir de ello por pasión pero no es mi trabajo y no me da dinero y por ende no podría seguir con eso, hasta no tener un ingreso estable.

Lo cuento como la catarsis de la concatenación de eventos que hoy por hoy puedo asumir con paz, aceptación y calma.

Hasta hace poco empecé a tomar cartas en el asunto, a ser sincera conmigo misma de nuevo, a ponerme objetivos claros, a pedir ayuda para sobreponerme y conectarme en absoluto con todo lo que me hace feliz e iba dejando atrás. Han sido días mejores y es por eso que puedo compartirlo, y deseo hacerlo, estrategias tuve que crear muchas como retomar mi entrenamiento de natación y el yoga de nuevo,dejar de postergas los deseos y ponerlos en marcha, desayunar muy bien, tratar de meter en mi bolsa snacks saludables que ayuden a tener algo en la panza en los días de correr ir correr, también sé que hay días de coberturas pesadas e importantes para el día, para esos días es recordarme que no pasa nada, si algo no sale como esperaba, no es el fin del mundo.

Tomar en mi día a día el concepto budista de aceptación, abrazar el momento presente para transformarlo algo mejor sin rechazar el camino donde estás parado,ha sido liberador y llevo meses recordándome que esta es la lección, más vale dejar la resistencia,sólo así podemos seguir sin tantas espinas y piedras.

Les comparto una frase que me encanta por lo que dice, y me parece tan ad hoc con lo que va en mi vida y la de muchos de seguro.

“El lugar donde estás parada ahora Dios lo trazó exactamente para ti y no quiere decir que pertenezcas a ese lugar. Solo es una parte de tu camino:” Elizabeth Gilbert.

Pero bueno vaya que las cosas van mejor, ya no me estoy volviendo loca 🙂 El periodismo me gusta sin más ni menos explicaciones y Sí por supuesto “Los cínicos no sirven para este oficio” Capucinsky.

 

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