Escribir de encuentros casuales y maravillosos que parecen no tener algún sentido ahora no es algo que acostumbre a hacer, pero la anécdota fue tan especial que sentí necesidad de contarla, con la intención de que me pasé más seguido y no me olvidé de que las sincronías están ahí para nosotros siempre solo que la rutina y la vida ajetreada nos desconecta de la magia de vez en cuando.
Hace unos días me pasó algo súper fascinante, de esos encuentros que yo consideraría mágicos muy especiales de sincronicidad y de serendipia completamente,
Me encontraba en el centro histórico en la plaza de Santo Domingo por asuntos laborales.

Terminando esta jornada decidí pasar a una cafetería que está enfrente de la plaza de Santo Domingo que llamó mi atención porque tenía unas sillas bastante bonitas y la decoración estilo moderno, entre las históricas calles del centro.
El punto es que llegué al lugar, como de costumbre empecé a dudar entre que sí pedía y un café un latte o un matcha o un pan artesanal y un rol de canela que se me antojaba demasiado.

Acto seguido pedí un rol de canela. Y de nuevo empecé entrar en otra confusión entre si me sentaba en la parte de afuera con las sombrillas viendo hacia el centro histórico o si me sentaba en la parte de arriba que no había visto pero se veía interesante o me quedaba en la barra Pues mientras yo dudaba y miraba hacia arriba y hacia abajo y hacia fuera.
un señor sentado en la barra se estaba percatando de todo yo seguí absorta en la ridícula confusión pasaron quizá algunos 20 o 30 segundos en lo que yo decidía y de repente escuchó una voz diciéndome hey siéntate aquí no lo pienses tanto hazme compañía en un acento cubano , a mí me fascinan los acentos en las personas,pero me pareció atrevida su actitud.

Sin embargo al voltear a ver de dónde provenía la voz, vi un señor de unos sesenta a setenta años con una sonrisa muy afable y una boina encantadora “calada al estilo del Che”, estaba a lado de la máquina del café a pocos centímetros de mí.
Pensé que este señor quería ligarme o me iba a acosar, pero no lo que pasó después fue casi poético,pero estaba lado y ahora entre mi silencio, la gente del café me miraba con atención para ver qué le diría Si o No. ¡Qué pena! pensé.

Le dije ok por impulso de falta de reacción e inmediatamente pensé: me levantaré cuando empiece a decir algo incómodo, vaya a mí siempre se me dan esos encuentros geniales, pero ya también he tenido malas experiencias, estaba un poco traumada.
Por lo cual acepté con la reserva de que tal si era una mala compañía e iba empezar a contarme su vida o preguntarme cosas en mi momento introspectivo o peor aún qué tal si sí quería ligar o tirarme la onda, así que pensé en levantarme tan pronto dijera algo incómodo.

Con lo que detesto las pésimas conversaciones y peor aún el intento de flirteo con gente desconocida que resulta fatal o peor todavía el acoso; pero antes de todo sentí curiosidad y le pregunté de dónde era por su acento, me respondió que de la Habana. El agregó que estaba vacacionando por aquí, y sentí más curiosidad todavía “wow Cuba” y le pregunté por la situación política y cultural y bueno de ahí comenzó una plática muy interesante sobre la gente y el gran sector de la población que no tiene acceso a internet ni a muchas cosas como en México, pero el alto índice de chicos y jóvenes que acuden a las bibliotecas y que si bien no ven películas de Hollywood miran otras cosas y su grado de cultura es elevado, por lo cual son personas que tienen más capacidad e interés de participar en las cuestiones políticas de su país.
Vaya habían pasado 10 o 15 minutos y no había sentido ganas de levantarme, él tenía un carisma impresionante hablaba muchas cosas coherentes tenía un sentido del humor y me hacía reír y era muy genuino.
A mí me pareció muy interesante todo lo que me contaba y al poco tiempo me mostró una revista y empezó a hablarme de los rusos y lo increíble que creía era su cultura y sus genios, y me acuerdo que decía es que ¡los rusos son tremendos¡ siempre he pensado lo mismo y dije por supuesto.

Empecé a hablar de Milan Kundera y como por él llegué a Anna Karenina de Leon Tolstoi, escritor ruso que escribió Iván Ilich y las tragedias de estas historias, o lo grandioso que para mí era Lolita de Vladimir Nabokov que me encantaban pero creía que en definitiva la literatura latinoamericana era una joya porque era nuestro espejo.
Sin darme cuenta habían pasado quizá otros diez minutos y yo no me había levantado del asiento, a los pocos minutos me dijo que me invitaba un café, no lo sentí a apropiado, porque era un desconocido, pero insistió no de forma incómoda sino como vaya no sé pero no podía decirle que no a ese cubano adorable, aunque mi mente pensaba en términos de correcto o incorrecto. En fin le acepté un matcha latte pues ya estaba ahí y esa es mi bebida de cabecera, algo así como “el ya sabe lo de siempre por favor”.

Y entre lo que platicabamos y me mostró su revista empezamos hablar ahora de que era el matcha le conté que era un té pulverizado proveniente de Japón, que en la época de los imperios japoneses las geishas lo preparaban como ritual en la ceremonia del té, era un arte y me dijo que las geishas eran fascinantes me emocioné mucho porque amo las geishas y de hablar del arte de ser una geisha que eran artistas, bellas, musas, damas de compañía y mujeres cultas con kimonos preciosos empezamos hablar de feminismo.

Después de como medía hora vino la pregunta y¿ tú a qué te dedicas le dije soy periodista y tengo un blog, y él se emocionó muchísimo porque era fotógrafo y trabaja en una agencia de prensa latina.
Me enseñó fotos que había hecho en Cuba y donde salía él hace algunas décadas, no era nada mal parecido, sino muy guapo y con mucho porte pensé cuando vi sus fotos; tanto que no dudé en imaginarme que si él fuera mucho más joven me hubiera flechado casi al instante de tener una charla así.

En fin de ahí hablamos de foto de su carrera en Cuba, de sus anécdotas en la era de Fidel Castro, anécdotas políticas y sociales, él era una crack además tenía sentido del humor,un deleite para mí oír tanto, no me levanté de la mesa ok ya había pasado casi una hora.

Luego la conversación retornó a mí, él me preguntó por mi blog; yo le conté de qué hablaba y se lo mostré con varios post en especial al azar le enseñé uno de los textos en la cual escribí sobre El intenso calor de la luna novela de Gioconda Belli; una escritora y poeta uruguaya.
Y de nuevo ahí estaba su expresión de júbilo en la cara, porque la conocía y me dijo “Yo le tomé fotos en la Feria del Libro de Guadalajara, es una mujer maravillosa, fascinante ella”, es justo las fotos que venía a imprimir hoy”.
Me emocioné de nuevo porque me enseñó las fotos y yo no podía creer que alguien en una mesa conociera todo lo de lo cual yo hablaba, y justo tuviera que imprimir fotos de Gioconda Belli, mientras yo le enseñaba lo que escribí sobre ella.
Fue tan hermoso,que pudiera hilar ideas a la par y saber de qué hablaba; por un segundo èl no podía creer que yo tuviera 26 y conociera esos autores.
Para resumir me dijo que me regalaría esa foto de obsequio y en lo que yo estaba ahí fuimos a la catedral de Santo Domingo, yo llevaba mi cámara y él la suya para variar otra coincidencia especial; así que tomamos fotos èl me dio consejos sobre cómo retratar a la gente en la calle y en todo en general; en el camino hablaba de política de nuevo, de las diferencias de México y Cuba, de autores latinoamericanos,
Al llegar a imprimir las fotos me regaló la de Gioconda Belli con la que sellamos el encuentro serendípico del día; para esto me firmó la foto e hice una risa inspirada como de emoción de ilusión no sé qué cara hice, pero me pareció un gesto bellísimo de él para mi y le dije Gracias.
Él me dijo “no por favor a ti, porque eres encantadora”, con un tono tan dulce y cálido y realmente inspirado que me cautivó porque la palabra Encantadora es mucho más poderosa y especial que oir que te digan guapa o bonita, me pareció un halago real y atinado porque él era encantador.
Él continuó y dijo que era realmente encantadora que seguro tendría que haber miles de sujetos haciendo fila tras de mí y mi expresión fue de ternura y risa por el comentario final “Si supiera pensé”,pero parecía tener las palabras adecuadas o atinadas, porque inmediatamente dijo: “claro, pero no es así del todo porque los hombres somos muy estúpidos y entre más jóvenes”.

Minutos después nos despedimos e intercambiamos contacto pero francamente no pensé en hablarle, pero perdì su contacto. y ahí quedó en la bella anécdota; es más no recuerdo su nombre,pero jamás olvidaré el encuentro con él y conservo mi foto con esa bella dedicatoria a mí y a mi mirar.
Suelo tener explicaciones casi de todo lo que me pasa, pero eso fue tan mágico en un momento completamente inesperado, que sólo lo disfrute y lo viví; hasta la fecha no sé qué significó.

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