“El mejor oficio del mundo”, según Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, quien se refería al periodismo, en ¿Qué pensaba? yo creo en las satisfacciones y cúmulo de experiencias gratificantes de poder entrevistar de tú a gran infinidad de personas, de compartir sus intereses por diversos y ajenos que nos parezcan, de mimetizarnos con ellos, de empatizar y sentir admiración por los distintos oficios, pasiones, miedos, inquietudes.  Sí seguro en eso. Aunque en los últimos meses sentí unas ganas irrefrenables de poder haberle cuestionado esa afirmación.

¿Por qué elegimos ser reporteros? esa pregunta me la vengo a hacer después de 4 años después de haber decidido que por ahí estaba mi camino  a todo lo que yo deseaba y amaba, y sí lo hice a pesar de aventarme 4 años y medio (nueve semestres) escuchando lo de siempre que es mal remunerado sobre todo en Latinoamérica  y los sueldos van bajando por año desde que salí de la carrera, que hay censura, que hay peligro, que los medios no respaldan a sus reporteros, que no hay jornadas de 8 horas, que uno se consagra al periodismo y a cualquier hora  te pueden llamar y hay que entrarle,  la satisfacciones son muy grandes, no lo voy  a negar, este oficio me ha enseñado mucho conocerme a superar muchas inseguridades. y por eso mi entusiasmo no mermó jamás.

Estimado y querido Gabriel García Márquez no te contradigo en tu afirmación pero ahora me siento ofendida contigo y con mis profesores ¿ por qué nunca nadie hablo? de los efectos colaterales  de trabajar en medios de noticias diarias, esos efectos no venían en ningún libro, sabíamos que era complicado, pero no lo demás.

Es como cuando te dicen que viene una ola que será fuerte  y hay que resistirla, pero nadie te dice ¿Cómo nadar con ella? ¿de qué manera salir a flote? o como aprender a moverse al ritmo, sin caerse o levantarse en pleno caos.

 

Nadie me dijo que  el cansancio y agotamiento, estrés, frustración era algo común cuando se deja caer la información y eventos, que más temprano que tarde   la salud física, mental y  emocional se vería afectada de manera tan visible que algunos días parecía zombie haciendo entrevistas esperando que ya acabe el evento para irme a mi casa, porque estoy desde las 8 levantada y ya son las 11.40 pm y no he llegado  a casa y no he comido en diez horas más que una manzana.

 

Desde uno entra a la carrera sabe que es mal pagado, que hay censura, que no hay jornadas laborales establecidas y que habrá días puentes ni cosas de ese estilo, que las satisfacciones son muy buenas pero que hay sacrificios, competencia,  y un montón de estrés.

LLevé como 4 años y medio escuchando lo mismo y aún así uno elige  esto, el entusiasmo no merma, la espinita sigue presente, porque la satisfacción de obtener la información, ver tu nota, entrevistar personas increíbles, aprender sobre sus oficios y empatizar con gente que muchas veces no imaginaste te sorprende.

 

Uno elige ser periodista por amor al arte y más si estás en los veinte es puro amor al arte, pasión, adrenalina, ambición, porque encontraste un oficio que te va pagar por contar historias, por viajar, por entrevistar, por  no estar en una oficina, ni tener rutina, por aventurarte…

Pero al full para un medio periodístico se vuelve una experiencia que  va cambiando un poco tu perspectiva de cómo veías el periodismo a como vives día a día sacando notas lidiando con todos los obstáculos y percances que se viven  para sacar las ediciones.

Pero aun así el entusiasmo no merma y conozco decenas de gente como yo que desean hacer todo esto, a pesar de saber  todo esto desean ser periodistas y vivir la experiencia, no importa nada. La gente que elije ser periodista nunca lo hace por dinero, es más como un amor al arte de lo que haces, que te importa un bledo lo que te paguen  haces lo que quieres, estás en el lugar de los hechos, conoces, viajas, aprendes tanto.

 

Crónicas de una reportera

Todos aquellos que elegimos ser reporteros teníamos muy claro que hacerlo en el diarismo (periódicos, noticieros)  no era cosa fácil, también sabíamos que era mal pagado poco remunerado desde tiempos ancestrales, con jornadas laborales sin tiempo ni hora de inicio, ni salida, que hay censura  en todos los niveles y en todas las áreas de información, que la gente te puede ayudar, que no hay

Yo nunca sé a ciencia cierta cuando acaba mi jornada laboral del día, aún muchos me pregunta a qué horas sales hoy?  Es una broma  ¿Verdad?

No existen los horarios, ni las rutinas, hay adrenalina, a veces aventura, yo me quedo con la experiencia de entrevistas geniales y  ganarme la confianza de  gente que me acaba de conocer donde si fluye la entrevista. Es de las cosas que más agradezco.

No conozco  a nadie que tome un trabajo de periodista por buen dinero, eso no pasa jamás, la gente que hace esto, en realidad le tiene pasión a este oficio, un respeto ineludible para saber que no te vas, no bajarás la guardia hasta que tengas  tu información y tu nota y saldrás de tu zona de confort para ir por la información de difícil acceso lo harás, por un  instinto periodístico sobrehumano que sale de tu control  que no te explicas pero que te reta  a conseguir la entrevista que parece imposible y difícil.  Me gustan los retos yo creo que por eso me parece tan emocionante.

Gracias al periodismo he tenido que enfrentar un montón de miedos,  te pasan muchas cosas divertidas, la gente te sublima y te trata muy bien porque cubres su información, algunos te agradecen tus textos  y eso es muy bello y se acuerdan de ti aún  que los hayas entrevistado hace varios años, también a veces les da miedo tan pronto haces preguntas y sabes que eres periodistas y actúan como si fueras un agente del FBI y no quieren darte ninguna información por miedo  equis o Y.

Eso lo he tenido que lidiar desde hace dos años, en dos años de dedicarme a esto he aprendido muchísimo y he perdido muchos miedos, me he superado cuando sé que hay que sacar cierta información me vuelvo arriesgada en el buen sentido de la palabra para  conseguir o vivir o hacer lo que hay que hacer para poder entregar una nota.

 

PERO BUENO Nunca había trabajo en un diario a full time, y nadie me dijo en la vida, ningún maestro me dijo que hay  una parte oscura  donde el estrés te rebasa y las jornadas sin rutina que te parecían emocionantes se vuelven agotadoras con el pasar de los días, y empiezas a percibirte, entre el estrés, el agotamiento y el asombro.

Estoy a cuatro semanas de cumplir 4 meses en Milenio Diario, confieso que no ha sido para nada el iluso cuento de hadas que me imaginaba cuando tenía 22, en fin hoy por hoy puedo decir que ya pasé el periodo de agotamiento y estrés físico, mental y emocional que me tenia avasallada durante un par de meses y me hacía cuestionarme otra vez un montón de cosas, sobre el oficio, sobre mi vida, sobre el amor al arte, sobre la línea entre la pasión y el sacrificio, cuándo acaba una dónde empieza la otra…

Elegí ser reportera cuando tenía 22 años, la tirada era trabajar en un diario, o un medio reconocido, ser un líder de opinión, ver mi firma en los medios más importantes del país, el yo de 26 años ya no quiere eso prefiere que un día National Geographic me llamé para pagarme por reportajes especiales, trabajar por grandes reportajes, colaboraciones, vivir de mi blog, escribir artículos, sobre estilo de vida, temas culturales, de cine, gastronomía, de arte o historia, todo desde la libertad.

Digamos que a los 26 llegó la oportunidad que esperaba a a los 22, cuatro años más tarde, se manifestó, ya no la deseaba tanto, pero sabía que era una buena oportunidad para mí, que en mi camino habría que tomarla porque los periódicos son la mejor escuela que puede tener un periodista, dónde aprenderás las cosas que realmente no aprendiste en 4 años y medio de carrera, ni con diplomados, ni treinta clases de géneros, quedaría claro, lo que es ser periodista en un diario.

En fin entre la aventura y el ya tengo un trabajo que me aportará mucho en mi vida, pensaba moverme con sigilo, conozco muy bien a los periodistas, muchos de ellos por el ritmo de trabajo desarrollan hábitos desagradables como saltarse comidas porque es lo que sucede en las jornadas largas en eventos eternos, el estar corriendo de un lado a otro, como si te persiguieran, aguantarte de ir al baño, para ahorrar tiempo entre la eterna corretiza, dormir mal y desvelarse, mal vivir, mal comer, y hacer del estrés su estilo de vida.

Yo definitivamente no quería pasar por eso, traté de planificar, aferrarme a mis hábitos saludables pero en menos de dos meses, ya era parte de ese círculo de vicios y hábitos nocivos, víctima del estrés del día a día, tratando de planificar lo imposible, pasé de ser la víctima del estrés de un diario, a ser la víctima de mi propio estrés tuve días muy malos emocionalmente y mentalmente , físicos también, sentí que el golpe de realidad era muy duro y me había estrellado y entraba en un túnel sin salida.

Había días que los percibía como tratar de esquivar los daños colaterales de la incertidumbre, saltarme las comidas, los picos de estrés y lo lograba a lo que se sumaba la frustración .A veces añoraba llegar a casa a ponerme llorar en la almohada para liberar las frustraciones del día.

Me empezó a agobiar prácticamente todas las coberturas, incluso las más tranquilas, había días más pesados y otros me preguntaba qué hago aquí y añoraba los días de gloria en restaurantes tomando vino disfrutando pizza y tomando fotos, Pero en efecto eso ya no era mi día a día, era mi pasado, no mi presente,podría hacerlo en mis breaks al igual que escribir de ello por pasión pero no es mi trabajo y no me da dinero y por ende no podría seguir con eso, hasta no tener un ingreso estable.

Lo cuento como la catarsis de la concatenación de eventos que hoy por hoy puedo asumir con paz, aceptación y calma.

Hasta hace poco empecé a tomar cartas en el asunto, a ser sincera conmigo misma de nuevo, a ponerme objetivos claros, a pedir ayuda para sobreponerme y conectarme en absoluto con todo lo que me hace feliz e iba dejando atrás. Han sido días mejores y es por eso que puedo compartirlo, y deseo hacerlo, estrategias tuve que crear muchas como retomar mi entrenamiento de natación y el yoga de nuevo,dejar de postergas los deseos y ponerlos en marcha, desayunar muy bien, tratar de meter en mi bolsa snacks saludables que ayuden a tener algo en la panza en los días de correr ir correr, también sé que hay días de coberturas pesadas e importantes para el día, para esos días es recordarme que no pasa nada, si algo no sale como esperaba, no es el fin del mundo.

Tomar en mi día a día el concepto budista de aceptación, abrazar el momento presente para transformarlo algo mejor sin rechazar el camino donde estás parado,ha sido liberador y llevo meses recordándome que esta es la lección, más vale dejar la resistencia,sólo así podemos seguir sin tantas espinas y piedras.

Les comparto una frase que me encanta por lo que dice, y me parece tan ad hoc con lo que va en mi vida y la de muchos de seguro.

“El lugar donde estás parada ahora Dios lo trazó exactamente para ti y no quiere decir que pertenezcas a ese lugar. Solo es una parte de tu camino:” Elizabeth Gilbert.

Pero bueno vaya que las cosas van mejor, ya no me estoy volviendo loca 🙂 El periodismo me gusta sin más ni menos explicaciones y Sí por supuesto “Los cínicos no sirven para este oficio” Capucinsky.

 

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