Estoy feliz; genuina y dulcemente feliz, me mudé por fin, ha pasado casi una semana de la mudanza y siento que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida; entre tantas cosas todo me es completamente nuevo ahora, estoy llena de tantas emociones y al mismo tiempo extraño mucho a mis papás y mi hermano( Mi Xavi🖤)

El primer día no pude dormir de la emoción, no sabía si pellizcarme, llorar, gritar o reír, es más tuve un sueño rarísimo, hermoso, mejor dicho.

Soñé que a unas cuadras de mi nueva casa abrían una casa de té, dos chicas que atendían ahí se me acercaban e invitaban a pasar para que según ellas probara el mejor té de la Ciudad, una tradición nueva, diferente.

Yo les decía que eso no era posible que yo ya conocía varios salones de té donde vendían los mejores y que la suya no entraba en la lista, pero ellas insistían en que lo probará que este era impresionante, tras la insistencia acepté y al entrar me sentí como Alicia en el País de las Maravillas llegando con el sombrerero loco, había un aire surrealista, fantasioso.

Al adentrarme al lugar me volvía loca de emoción porque cada té tenía el reflejo de fotografías perfectamente nítidas en movimiento, había paisajes, personas, diversas figuras, me decía cómo es posible que no lo hubiese visto y pensaba que era extraordinario, tan mágico, quería probarlas todas, cada una un sabor distinto, imagen diferente.

Había tantas posibilidades, tanta belleza, no sabía por dónde empezar, era un sueño alucinante; creo que describe perfectamente mi sentir.

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