Que ¿qué pienso de ti ahora?, a estas alturas del paso de los días y meses, de no volver a verte,  de habernos dicho adiós, debes saber que estoy muy bien, francamente bien, así sin aparentar , ni fingir sonrisas, ni pretender demostrar lo que no, en fin quiero que sepas, quizás me leas alguna vez, o tal vez no, pero si esta carta te llega, ten en cuenta que ya no pretendo olvidarte, no pienso borrar, ni romper tus fotos, ni deshacerme de tus regalos, de la joya preciosa que me diste en nuestro tercer aniversario, ni de la muñeca tradicional mexicana a la que puse mi María que me compraste en el mercadito de artesanías, en nuestras andanzas por San Ángel, ni de mi chamarra con mangas tejidas beige que me hacían sentir protegidas,  ni la carta que me escribiste en mi cumpleaños número 20, donde decías que pocas veces en la vida nos encontramos a alguien verdaderamente especial, milagro cósmico le llamo yo.

 

Pero seré honesta  y reitero mi franqueza que por mucho que te haya amado  quizá como a nadie y como nunca, que nuestros caminos deben estar separados, cada quien debe volar con sus propias alas, montar su propio caballo y coexistir como el sol y la luna, en el mismo mundo pero cada quien por su lado, tú ya sabes quien es el sol y quien es la luna, ¿verdad, querido?.

Pero lo que sí puedo asegurarte es que siempre me acordaré de ti, cuando vea alguien contemplar una obra de arte  en un museo posando su mano en la barbilla, analizando cada detalle, desde el color, la forma y el contexto, pensaré en ti, francamente en ti, y en todas las veces que fuimos al MUNAL, a Soumaya, a Bellas Artes, al MAM, a Franz Mayer, y a la casa azul de Frida y  en todos esos museos que visitamos en nuestros trayectos y andanzas,

Así mismo si me encuentro a alguien que me diga o mencione como referencia en una conversación la película 2046 de Won kar Wai o Alphaville de Jean Luc Godard, o que me diga que ha leído los libros de Juan García Ponce, o le guste  Paul Éluard , si es que raramente llegará  a sucederme, pensaré en ti y sabre que ahí estás sin estar.

 

Y en cada flamenco y grabado o pintura taurina, y las las expresiones españolas  estarás tú infinitamente.

En fin quizá algun día,nos encontremos y nos tomemos un café en la ciudad, yo un frappe y tú un chai,  probablemente recordemos viejos tiempos, ese amor que vivimos con tantos y tantos recuerdos, nuestros amigos, nuestros profesores, las viejas bromas, las risas, los llantos, nuestras ridículas peleas, cuando nuestra locura se convirtió en neurosis que nos mató , o quizá hablemos de cosas mása anecdóticas como  la mojada de nuestra vida en el bosque de Chapultepec dónde nos quedamos atrapados más de una hora en el quiosco, o ese viaje   a las playas de Oaxaca, donde conocí Zipolite  y dormimos en una cabaña a un costado del mar, escuchando las olas bravías y vimos las estrellas y la luna  desde la ventana,  qué cosas pues de tanto  podríamos hablar.

Seguro pensaremos  en lo hermoso que fue habernos conocido y entrelazar nuestras vidas durante varios años y diremos qué maravillosamente perfecto  fue coincidir en la vida, el habernos amado es una de las cosas más bellas que nos ha pasado, si es que llegamos a vernos nos  abrazaremos  como cuando nos encontrábamos las primeras veces ,  pero al fin y al cabo retomaremos caminos diferentes, distintos,  y quizá  ya no vuelva a verte.

Pero si en otra vida yo vuelvo a encontrarte , y si cruzamos miradas o palabras  seguro sentiremos una magia, una nostalgia llena de belleza,  de esas que  te hacen sentir bonito cuando conoces a alguien que nos ha conocido, no sabré ya quién eres, pero seguro mi alma sentirá una conexión contigo, porque alguna vez estuvimos francamente unidos como quizá pocos lo han logrado.

 

Te llevaré siempre, aunque estemos lejos y  no nos volvamos a ver.

librocoqueto

Anuncios