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El eterno femenino

Por Arantxa Castillo

Categoría

diario

¿Cómo superé los ataques de pánico?

sanar jiwon oak

Yo  he tenido muchos ataques de pánico durante un largo periodo en mi vida, el primero me dio cuando tenía 16 años. La verdad, como muchos lo viví como episodios aterradores donde creí que podría morir de manera inminente o estar experimentando síntomas de una enfermedad fatal, la primera  quedó descartada después de varios episodios, la segunda la verdad no, porque siempre me quedaba la duda de ¿qué tal si ahora sí era algo dramático?.

Tardé muchos años, de trabajo personal  para comprender, asimilar, dejar ir el miedo que me daba tener esos momentos, de tal manera que cuando me ocurrió el último ataque de pánico me encontraba sola en casa y mientras subía las escaleras me fui quedando sin aire y me fui desvaneciendo lentamente mientras sostenía mi mano en la pared y no podía evitar hacer bocanadas para jalar el aire en el piso, parecía que me estaba dando un ataque de  asma realmente eso parecía, mientras mi corazón latía con velocidad como si estuviera corriendo en un maratón, sabía que era un ataque de pánico y  aunque parecía que debía llamar a urgencias médicas, conocía tan  bien los síntomas de pe a pa que  simplemente no tuve miedo, porque sabía que pronto iba pasar y no iba morir ni mucho menos y el aire estaría ahí pronto, no pensé en el futuro sólo confié en mi cuerpo.

Cuando paso todo me quedé en el piso me levanté corrí a mi habitación y me vi al espejo mis ojos, mi cara estaba roja, me veía exaltada y agotada al mismo tiempo  y dije Ok NO TUVE MIEDO  y me invadió una emoción y lo  primero que pensé fue  que tenía que compartirlo y así surgió este post.

Obvio que para ese momento tuvo que haber muchos otros ataques e incluso un entrenamiento consciente de que estaba pasando por ataques de pánico y tenía que dejarlos hacer explosión en mi cuerpo.

Durante muchos años leí mucho sobre el funcionamiento de la ansiedad, el ataque de pánico, el cortisol (la hormona del estrés), el sistema nervioso y parasimpático, psicología, superación personal, psicoanálisis, Gestalt, psiquiatría, es más tomé terapia  y con el tiempo entendí consciente cómo funciona  el estrés el cual se acumula, crea un desgaste y desequilibrio y el cuerpo lo  asimila como peligro de forma”primitiva” como en la época prehistórica cuando los hombres percibían una amenaza y el cuerpo en su afán de protegerte manda señales, bombea más rápido la sangre, el corazón late más fuerte como consecuencia de esto, los sentidos se agudizan y se alistan  para atacar o huir por eso ocurren tantos síntomas raros, en efecto esto a grosso modo es un ATAQUE DE PÁNICO.

Lo malo es que  cuando volvía a tener el ataque así hubiesen pasado meses o casi años sin estos,  me volvía a dar pánico, miedo, terror y poco me servía todo lo anterior para apaciguar el miedo, porque por más consciencia que tuviera sobre estos episodios yo era la más temerosa y desconfiada, porque mi  mente subconsciente o sea mi mente emocional a la cual la razón no le importa un diablo,  seguía temiendo confiando poco o casi nada  y experimentando este episodio como una amenaza real.

Decidí hablar de ellos, porque el año pasado regresaron y tuve muchos más ataques de pánico que todos los que llegue a tener en épocas separadas desde los 16 años, y bueno este año me tomó por sorpresa porque creí que eso era algo viejo superado y bastante asimilado, pero en los meses de insomnio del 2017, para sumarle un reto extremo a mi vida  desarrollé ataques de pánico nocturnos  y bueno fue una auténtica pesadilla y a eso me refiero que mi preparación en el tema por años, mis años de terapia psicoanalítica, psiquiátrica, mis lecturas, los ejercicios del yoga y su sabiduría, eran nada cuando ya venía el infame.

Y luego sus compañeritos los síntomas, ya no me  servía el raciocinio ni el intelecto, mi concentración se volvía dispersa y  si lograba hacer ejercicios de respiración durante un minuto digamos que ya era un logro maestro por el miedo se había apoderado de mí, no había control mental ni de ningún tipo.

ACTO SEGUIDO ME CULPABA POR NO HABER REACCIONADO MEJOR DESPUÉS DE TODO YA SABÍA QUE NO ME ESTABA MURIENDO, pero el tema y el miedo era tan fuerte, que no bastaba con saberlo sino mucho más.

En fin quiero compartirles un poco o un mucho sobre cómo ha sido para mí estos ataques de pánico y de qué manera pude dejar de tenerles miedo al grado de no sentirme vulnerable jamás ante estos episodios que tienen que ver con estrés físico,mental y emocional acumulado por varios días, semanas o años.

Sé que mucha gente los ha tenido alguna vez en su vida y me extrañaría que alguien no haya tenido uno aunque sea una vez, pero también sé que hay gente que lidia con ellos de una forma más continua acompañados de emociones reprimidas que derivan en trastornos de ansiedad, espero pueda servir de algo comprender que no son “incurables” ni duraran toda la vida y se superar con tiempo y trabajo personal.

2018 zen

Mi primera vez

Tenía 16 años, estaba en el  CCH (preparatoria) y recuerdo haber ido a la escuela todo el día sintiéndome rara, dispersa, extraña, en este momento no logro describir que sentía porque era  muy joven y no lograba contactar con ese malestar a un nivel comprensible.

Entre las 11  y 12 del día, recuerdo sentarme en las jardineras donde me juntaba con mis amigos, era finales de enero o principios de febrero  y había un sol fortísimo que me incomodaba bastante.

Yo me senté con un amigo esperando que diera la hora para entrar a la clase de Taller de Lectura y Redacción III; y de repente el sol me empezó a lastimar la vista y la piel la sentía irritable, sentí que me faltaba el aire y empecé a temblar, sentí algo en el pecho y empecé  a entrar en pánico, además yo soy  muy expresiva y quise contenerme  para que nadie se diera cuenta que me sentía muy mal.

Quería llorar porque sentía  presión en el pecho, le dije a mi amigo que por favor me llavara a la enfermería porque me sentía mal, sólo pude decir eso y el corto camino a la enfermeria tenía la sensación de que podía desmayarme, este amigo como buen compañero  me llevó del brazo y me dejó con el doctor,  al verlo sentí alivio.

El doctor me revisó los signos vitales y por supuesto el pulso, trato de tranquilizarme era un viejito súper relajado y amable. El me dijo que tenía taquicardia ¿Taqui qué?, o sea ¿cómo?.

  • No te preocupes es tu pulso acelerado, pero si no tienes problemas cardíacos por lo que me dices, pues no debes preocuparte, es el estrés por la época de exámenes.

Dios, no creía eso y alegué que no era el estrés, porque yo no me estresaba por el examen, no me sentía nerviosa, es más de qué me hablaba. En fin descansé un rato en el consultorio y llamaron a mis papás para llevarme a casa a descansar porque yo no quería regresarme sola  a casa.

Mi papá fue por mí y yo no tuve palabras para explicar qué me había pasado, sólo  no me sentía bien, ahora estaba en shock.  Al llegar a casa lo mismo me ocurrió con mi mamá no supe qué decirle  y me llevó al doctor de la familia porque se lo pedí.

Antes de llegar al doctor, la luz solar  me irritaba y no podía abrir mucho los ojos, ahora tenía un nuevo síntoma y además nauseas repentinas,  tenía la sensación de estar mareada un poco ida no podía hilar bien las palabras, eso era horrible, pero la respuesta del doctor fue la misma es el estrés ¡No te preocupes! descansa, come bien, relájate. No hay de que preocuparse. Ojalá le hubiera hecho caso, en realidad no había de que preocuparse, pero el cuerpo avisa así que no es para nada malo.

Salí molesta confundida porque no me parecía estrés, ese día me quedé en casa, algunos amigos me llamaron para  ver ¿cómo estaba? y yo me sentía  ida, e incluso mi mejor amiga vino a verme y dijo que estaba muy distraída, así que me acosté en el sillón y dormí todo el día, fui presa de un cansancio brutal aunado de confusión y sensaciones extrañas.

Con los días recuperé mi energía pero durante varios días tuve la sensación de sentirme vulnerable ante el suceso, pasó el tiempo y el evento no se repitió  hasta años después.

No puedo contar todos los detalles porque es una historia larga pero me centraré en que volvió a ocurrir en otras ocasiones, siendo el 2017 uno de los años que más ataque de pánico tuve con síntomas más intensos.

He experimentado síntomas  como hormigueos, falta de aire, taquicardias, temblores,  molestia por la luz, presión en partes del cuerpo, sensación de frío o calor extremo, opresión en el pecho,  ataques de tos, visión borrosa que me duró más de 10 horas, desvanecimiento, sensación de muerte inminente (No todos juntos obviamente) y algunas sensaciones sólo ocurrieron una vez así que aprendí mucho sobre ellos.

Aclaro que fueron muchas las cosas que ayudan a superar los ataques de pánico, un trabajo personal e integral que abordó área mental, física y emocional es básico, dependiendo tu problema si son ataques constantes que van acompañados de depresión, ansiedad, insomnio, postrauma o algún otro tipo de problema de cualquier índole, pedir ayuda terapéutica me parece lo más recomendable, tener un apoyo profesional es básico para muchas personas para transitar el camino, es como ir de la mano con alguien, mientras sales del pantano en lo que llegas al jardín.

Pero la  más importante de todas las lecciones, que me ayudó a superar el temor a los ataques de pánico fue  dejar de resistirte y comprender la necesidad de parar tu resistencia y dejarte fluir con todo el vaivén de malestar, ya sabes qué es un ataque, los síntomas que conllevan, te empiezas a sentir mal e inmediatamente todos nos comenzamos a tensar más, pensamientos fatalistas por la mente y en menos de un minuto, más taquicardia, más síntomas, más miedo  y el pez que muerde la cola.

Esta la premisa la vi por primera vez en el año 2016 en el blog Desansiedad, donde Fabiola Cuevas, la psicóloga, fundadora del concepto,quien explica en su experiencia personal  dice  que dejar dejar de resistirte al ataque de pánico, significa dejar sentir todo ese horror de montaña rusa que tiene tu cuerpo, sin tensar el cuerpo, sin querer calmar, apagar o tapar los síntomas y vivirlo y aceptar que está ahí y que va pasar y confiar que tu cuerpo hace lo correcto para equilibrarse “no pasará nada malo” esa es la manera de superarlos, los miedos se superan enfrentándolos ¿no es así?.

Al final uno no podría superar el miedo a andar en bicicleta leyendo libros teóricos sino te montas a una.

Claro que no es fácil  y al menos en mi caso, me pasó exactamente lo que narra Fabiola Cuevas, quien tenía ataques de pánico y ansiedad y puso en marcha este “método”, al igual que ella me daban ataques de pánico en la noche me acostaba y trataba de respirar lo mejor que podía (no lo hice casi nunca con diafragma), y como me daba tanto miedo el asunto, no podía evitar tensar el cuerpo, me abrazaba a una almohada, repitiéndome mentalmente” todo está bien, todo está bien”, mientras me ponía en forma de feto por el miedo y dejaba que todo me viniera de golpe uno a uno los síntomas, así me duraban  de varios minutos a par de horas.

Fabiola propone que le digas tu cuerpo ok :¡Hazlo ya, bienvenidos sean los síntomas, mándame todo!.

A mí me sonaba aterrador hacerlo al principio me lo decía pero en realidad pero mentalmente era como no por favor, pero el año pasado lo hice, la intención de hacerlo no es parar los síntomas sino dejar tu cuerpo fluir toda la contención  de estrés emocional, físico y mental que está atrapado tal cual en ti tratando de liberarse por alguna parte, porque nuestro cuerpo está hecho para vivir en equilibrio.

“El ataque de pánico es la homeostasis pura, el intento de recuperar el equilibrio

Tuve momentos que sabía que ya vendría el ataque de pánico en las noches o que era muy probable porque ya era algo que se empezó a repetir constantemente  y lo mismo me alistaba, me preparaba mentalmente y bueno a veces me duraba la taquicardia más de una hora, las sensaciones variaban, se intensificaban, se relajaban y yo trataba de ponerme flojita, ya nadie en la casa se enteraba, como otras veces en la adolescencia que un ataque de pánico se enteraban todos en casa, buscaba  a mis papás para que me llevaran al hospital y si ocurrió tres veces o a mi hermano y me ponía  platicar como loca, una palabra tras otra porque sólo hablar me calmaba, o llamaba  a mi novio en ese entonces, a mis mejores amigas, a mi psicoanalista SIN IMPORTA LA HORA.

Estas veces lo hice sola, ya sabía que no tenía caso ir despertar a mis padres, o a mi hermano por muy terrorífico que fuera el asunto, no lograba relajarme hasta muchos minutos u horas después respirar no me salía hasta me dolía, pero qué caso tenía comunicarlo a alguien más.

 

No lo logré a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera sino como después de diez veces o más fueron como dos meses haciendo la práctica cuando venía el ataque que lo llegué a ver un poco rutinario , hasta que por fin dejó de dar miedo, eso significa que es un camino y que a cada quien le tomará tiempo distinto puede que sea pronto o no tanto, pero hay que insistir en dejarse llevar en confiar en trabajar mucho en lo que sientes, en tus creencias, en tus miedos, en lo que te está haciendo sentir mal, porque si tienes ataques de pánico hay algo que no te gusta realmente en tu vida y la invitación de tu cuerpo es regresar al equilibrio.

Yo lo entiendo así  ahora, quizá no a los 16, pero sí con 26 y sin duda alguna sé que es así.

 

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Tan joven y tan vieja por eso soy Sabinera

En el mundo he observado que están los que no han escuchado a Joaquín Sabina y los que sí y lo amamos o quizá los que no les guste para nada, aun nos conozco muchos de la tercera categoría yo me quedo en la segunda lo oí y me enamoré.

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Estoy segura que Joaquín Sabina es los eventos más afortunados que le han ocurrido a la música hispanoamericana contemporánea. Es un artista por demás extraordinario,   genio y auténtico al máxima potencia pues en una época donde nada parece nuevo y muchas cosas copias sin alma su música es un bálsamo para mí, porque no hay sonido, letra, estilo  que se le parezca, ni tendencia musical que irrumpa en su arte, porqué eso hace Sabina: Arte puro.

Conocido como Joaquín Ramón Martínez Sabina nacido en Úbeda Jaén, España, el 12 de febrero de 1949 bajo el signo zodiacal de Acuario como yo :), casi  compartimos cumpleaños, es un cantautor, poeta y pintor que inició su carrera musical a mediados de los años setenta  con una historia tan extraordinaria como su leyenda, más de cuatro décadas de historia y el tío andando dejando un legado enorme que yo espero en los próximos años me aparezca la noticia de Premio Nobel para Joaquín Sabina.( ay qué emoción)

Sabina estudio Filología románica en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, y ahí descubrió grandes poetas latinoamericanos como César Vallejo y Pablo Neruda, aunque claro su pasión por la música y su afinidad literaria y poética estaba despierta desde la secundaria cuando leía  Jaimes Joyce, Marcel Proust y Herbert Marcuse y le pidió a su papá a su guitarra.

Aunque en su juventud sus creencias izquierdistas lo llevaron a pertenecer a grupos anti franquistas y lanzó una bomba molotov contra una sucursal del Banco Bilbao  fue detenido por su propio padre y se mantuvo en un corto exilio en la ciudad de Edimburgo en Londres.

Joaquín formaba clubs de cine, montaba obras de teatro y se ganaba la vida cantando en bares, restaurantes y en el metro, era poeta ya desde entonces, aunque él siempre ha insistido que poeta “es un traje que le queda demasiado ancho”.

Las influencias de Sabina  son tan diversas que para mí ha creado un lenguaje único de metáforas y referencias y chistes poéticos que sólo sus fans podríamos descifrar y es que hasta tesis le han dedicado a sus canciones, sonetos y versos.

Y es que las referencias van desde el rock anglosajón, Bob Dylan, Leonard Cohen, The Rolling Stones y  las latinoamericanas como Chávela Vargas, José Alfredo Jiménez, el tango de Gardel, de Homero Manzi, Discépolo y la poesía de César Vallejo, Raúl González Tuñón, Rafael Alberti, Jaime Gil de Biedma y pff seguro me quedo cortísima aquí, pero todas estas alusiones van acompañadas de ironía, sarcasmo, nostalgia, poesía, metáforas.

¿Por qué amo su música?

Es una herencia de un ex novio, de “cuyo nombre no me quiero acordar”, pero no es esa la razón primordial sino  que en su música encuentro las metáforas de  las cosas que me pasan, me han sucedido o siento en ese determinado momento, pero alguien las escribió de una manera tan elegante, poética  y sarcástica que nunca se me había ocurrido a  mí, ni se lo he leído a alguien más por lo que siempre tengo que celebrarle y enfiestarle miles de estrofas  como “Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”,  “Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel” .

En fin sus canciones además muchas de ellas, son historias con música, tiene canciones visuales como películas en las cuales puedo imaginarme sin problemas las historias con todo y personajes como postales de paisajes muy vividos como las describe en muchas canciones suyas…  “Y nos dieron las diez” por ejemplo.

 

 

Adiós insomnio

La historia de cómo volví a dormir….

Audrey Hepburn

Por fin estoy lista para contar  sobre mi horrible faceta de insomne  que pasé durante meses. Este 2017 he tenido unas noches larguísimas, veladas infinitas y no por andar de fiesta, ni de parranda, ni mucho menos  es que tuve un insomnio tan enorme que  llegué a crearme una lista personalizada de pasatiempos para las madrugadas para enfrentar la desesperación.

Tengo que contar que todas las noches y madrugadas que no pude dormir me animaba pensar que escribiría este texto en el blog con la esperanza de darme ánimos de que esto quedaría atrás aunque no sabía cuándo por el momento se me había salido de las manos, pero tenía  la motivación de  hacerlo porque seguro habría personas que leerían mis palabras con la intención de que sean bálsamos cargados de humor y esperanza de que TODO PASA, aunque se nos olvide.

Érase una vez

Todo comenzó con dos noches  de insomnio aisladas que no me sorprendieron mucho. Estaba preocupada por ciertas cosas así  que había motivos para alterar mi sueño, me había pasado en otras veces,  hasta que la siguiente semana se repitió  y al llegar  la segunda noche o tercera  con el mismo problema otra vez yo en la cama pasando una velada larguísima otra vez la sexta del mes me estaba provocando angustia y miedo.

En fin al día siguiente recibí la llamada de la editora del medio en el que trabajo actualmente  para hacerme una entrevista. Lo cual  para mí fue  la señal de que era la llamada que necesitaba en ese momento y que quizá esto me vendría bien para quitar mis preocupaciones  y sí así fue por un mes.

Volví a dormir sí y todo parecía que iba bien. Pero tan pronto  terminó julio siguió agosto y bueno  mi sueño comenzó a tener unas alteraciones rarísimas y que empezaron a preocuparme. Sí bien lograba conciliar el sueño porque mis jornadas de trabajo son larguísimas

El insomnio empezó a llegar en las madrugadas. Me despertaba a las 4 o 5 horas de haber dormido y no podía conciliar el sueño  aunque tuviera la oportunidad  traté de no darle importancia, pero tenía noches peores de dormir 2 o 3.

Al poco tiempo el asunto empezó a traumatizarme y agotarme física y mentalmente. Irme a la cama era subirme al ring de boxeo pero yo nunca le ganaba era el boxeador golpeado de la esquina. Ya no me me daba miedo quedarme dormida sino despertarme en las madrugadas cuando el sol aún ni se asomaba y yo parecía estar fresca. La escena se repitió tantas veces  que me parece una secuencia de película yo  despertando angustiada con taquicardias viendo la ventana que reflejaba su oscuridad, sintiendo pánico de ver el reloj y contar las horas que habían transcurrido desde que vi el móvil por última vez.

“Y si son las 3 am y si son las 4 am o las 6 am, no veré el celular, bueno sólo esta vez”.Me prometía no ver más el celular pero lo primero que hacía era ver el reloj  y contar las horas que dormí. Deseaba con el alma volver a despertar con el sol en la ventana. A veces leía o limpiaba y otras veces daba vueltas mientras me contaba historias de terror  de lo que podía pasarme sino dormía mejor y otras veces porque no lloraba  de frustración y luego sacaba el tapete de yoga  y seguía sesiones de yoga guiadas en youtube.

A veces quería llamarle a alguien en mi insomnio y celebraba que me llegaran whats de mis amigos insomnes ocasionales y desvelados de toda la vida o llamadas de amigos en el extranjero eran bien recibidas.

No me preocupaba despertarme sino no lograr volver a dormir con esto me refiero que a las 5 am y 6 yo andaba súper despierta cuando nunca en la vida, o sea llegué a dormir como 4 horas por día durante unas semanas.

A los pocos días me vencía el sueño y volvía a dormir de 6 u 8 horas por un par de días y otra vez lo mismo.

Perdí la cuenta cuantas veces fueron las veces que me dije otra noche así y no voy a poder seguir  con esto me rehúso.

 

¡No pienses en elefantes rosas!

Si uno se obsesiona las cosas empeoran en menos tiempo de lo que uno se imagina. Sabía que ponerle foco no iba resolver el asunto, pero al poco tiempo ya era presa de mi miedo a no dormir bien y no tardé en obsesionarme con el asunto. Dedicándole mucho tiempo al tema ya no podía escapar de esto.

Leía sobre eso, mis búsquedas  eran sobre tipos de trastornos de sueño, tipos de insomnio, personas con insomnio, casos de insomnio crónico, alternativas para eliminar el insomnio, higiene del sueño parte I II y II, testimonios de superación de insomnio, personas con ansiedad e insomnio.

Y puse en marcha las técnicas claro sin dejar la obsesión con las amistades de confianza le dedicaba un rato al asunto parecía informante con diálogos tan preocupantes como: “Me encuentro bien aunque hoy dormí sólo 4 horas y media y bueno ayer sólo 3 y antier 5 horas” o diciendo  cosas tipo: “Llevo tres días despertando a las 6.30 y la semana pasada desperté  a las 5.49 dos días. No entiendo bien el significado”. Me acuerdo que mi mejor amiga me dijo el día que dejara  de obsesionarme con ello volvería a dormir como antes. En fin sabía que era cierto pero era mi propia víctima y verdugo. No podía liberarme.

Hasta que pasé una semana fatal justo una semana  antes del sismo dormí dos o 3 horas por día. Esa semana estaba fatal y definitivamente me di cuenta que tenía que aceptar que por el momento no me estaba ayudando.

Era una versión de mi misma zombie con un episodio de estrés elevadísimo que se alimentaba de la responsabilidad de mi trabajo y el miedo a no hacerlo por tener sueño todo el día y no estar óptima.

Confieso que ya no podía pensar con claridad en una semana empecé a ver todo gris  y estaba sumergida en una cansancio que no sé hasta la fecha como seguía mi vida. Ya no sabía si tenía más ansiedad, insomnio o cansancio y cuál de las tres me afectaba más.

En esa semana empecé a equivocarme con las notas del diario, tal cual  la editora me las regresaba y en efecto al leerme descubría que estaba escribiendo  las declaraciones de los entrevistados como las había escuchado y procesado en mi cabeza. Lo cual me generaba más preocupaciones mientras asistía  a los eventos de prensa con la misma  expresión de  Edward Norton en Figh Club.

Irritable hasta más no poder, sensible, cansada nivel Dios, ansiosa también, preocupada y bueno ahora sé que varias noches malas no acaban contigo y te permiten seguir como tu jornada laboral más o menos bien no es tan fatal como la mente nos dice.

Pero en ese momento fue el infierno  perdí la lucidez, la paciencia, la concentración, la fluidez, mis movimientos eran torpes, mi mente estaba ansiosa y aterrada y después de darle vueltas al asunto de pedir ayuda o no. Acepté que se me había ido de las manos y que si intentaba seguir resolviéndolo sola iba terminar fatal.

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¡Ni una noche más!

Regresé al psicoanalista le llamé a pesar de que me resistía a regresar pensando que era un retroceso, cuando en realidad cada día estaba empeorando, mi estado emocional   en menos de 7 días era de malo a pésimo, tanto que hice cita con un psiquiatra en modo desesperación rogándole que me atendiera en día festivo vía telefónica porque lo que yo quería era dormir  y pensar en los procesos  y la cuestión de tiempo ya me agobiaba demasiado.

Con el psiquiatra entré con la esperanza de que me diera “las pastillas mágicas”. Ya no tenía cabida en mi mente para relajarme así que me recetó tafil. Me dijo que era un proceso que tardaría un poco pero que mi pronóstico no era nada agobiante era más ansiedad que otra cosa.

Dormí como bebé pero la “magia” no duró mucho porque al poco tiempo descubrí que mi ansiedad e insomnio eran resistentes y tan pronto me daba cuenta yo despertaba entre horas y tenía insomnio en la madrugada. En poco tiempo me elevó  la dosis pero no funcionó e incluso en mis días de estrés dormía igual de mal como si no tomará el ansiolítico

Tuve noches mejores y unas muy jodidas donde ya se combinaban  taquicardias en las madrugadas, pesadillas, ataques de pánico nocturnos, uno o dos episodios de falta de aire entre sueño que me obligaba a despertar y no me dejaban ganas de dormir otra vez.

Manos a la obra

Como buena reportera con ganas de saber más me di a la tarea de buscar alternativas y toda la información sobre el sueño, el insomnio, los ciclos circadianos todo en absoluto para poder ayudarme de todas las maneras posibles física, emocional y biológica.

Compré aromaterapia velas, cremas, aceites esenciales con lavanda, melisa, Rosa. Busqué cuáles eran las asanas de yoga posturas que generan mejor circulación en la sangre para poder dormir. Apliqué musicoterapia y luego música con ondas delta, música en piano de Disney, vaciado de pensamientos. Ejercicio hacía y  me ayudaba. Tomé melatonina el conciliador de sueño natural.  Tomé infusiones  de valeriana, de tila. Renuncié a tomar alcohol, cafeína y teína para evitar más descontrol.

Cambié la luz de la compu y el celular en modo nocturno programada a las 10 pm para no alterar mi ciclo del sueño.  Comí nueces, el vaso de leche tibia con miel.

Todas estas técnicas funcionaban a veces y otros días no, no las hacia diario, pero hago natación y yoga y esos días notaba que mi sueño iba mejor.  Asistía a mi sesión de psicoanálisis donde me percaté que tenía varias razones y emociones que podían afectar mi sueño ahí empecé con pequeños actos que comenzaron bajar mi estrés ante situaciones reales diurnas que me generaban estrés.

Y bueno las cosas iban mejor eso una vez a la semana tenía insomnio o ataques de pánico nocturnos o  algo similar pero todo iba mejor mejoraba y ya lograba dormirme después de despertarme. Dejé de obsesionarme con el tema pero tan pronto veía que el tafil se iba terminar misteriosamente” volvía ser presa de todos los síntomas. Básicamente tenía miedo de no poder dormir por mí misma y la incongruencia de que no quería ir al psiquiatra porque era un dineral  y estaba gastando muchísimo.

Empecé a mejorar mucho y justo tomé la decisión de dejar el medicamento y hacerlo sola en conjunto a la terapia, que por el momento sería mi mayor en apoyo en caso de cualquier cosa.

Quizá las primeras noches tendría insomnio sí, pero tarde o temprano Morfeo vendría. Quizá tendría que aplicar todas las técnicas al mismo tiempo hasta que dieran resultado. La realidad es que ya había pasado noches tan fatales y había sobrevivido a cada una de ellas que, acepté que era un proceso.

Y lo mejor era hacerlo de forma orgánica y natural y obviamente la primera noche sin el medicamento dormí dos horas o una, la segunda dormí  3 o 4 y la tercera como 6 horas. Lo interesante y maravilloso es que ya no tenía miedo de no tener un sueño reparador y tener horas en la cama despierta con terror. Sólo me decía ya llegará si no duermo en una hora me levantaré a leer o dibujar mándalas o escribir o veré alguna serie.

Lo que siguió a esos días fueron noches de sueño reparador una tras otra sin dificultad para dormir, ni despertares nocturnos, ni dificultad para dormir en la madrugada y mañanas lucidas como si mi cuerpo y mi mente se entregaran a Morfeo.

Tengo la sensación por fin cuando me deje vencer por el insomnio y entendí que poco a poco se iría con todos los cambios, decisiones y mejoras se iría algún pero lo haría. Lo que venció fue el sueño y vaya es que ya no le tengo miedo al insomnio, ni a irme a la cama, ni a nada de eso. Todo pasa y lo mejor es dejar de intentar controlar el asunto biológico y tomar acción al respecto. No hay cura para el insomnio porque no es una enfermedad, dormir es lo natural y el cuerpo siempre siempre buscará el equilibrio.

Y tampoco existen fórmulas mágicas que solucionen el problema por arte de magia. Todos somos distintos y las razones de la falta de sueño son súper distintas en cada uno.  Las alternativas funcionan siempre y cuando la resistencia sea mínima y el miedo no te agobie.

Mi mayor consejo es dejar la resistencia perderle miedo al insomnio  y a sus posibles efectos y tener en cuenta que todo pasa y no nadie se muere por no dormir bien una temporada. El sueño siempre nos alcanza porque forma parte de las funciones naturales y biológicas de  nuestro cuerpo.

¡Y es que Morfeo siempre gana si lo dejas!

Descripción gráfica de mí recuperando el sueño perdido¡ Qué hermoso es! 🙂

 

 

Cuando elegimos el “mejor oficio del mundo”

“El mejor oficio del mundo”, según Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, quien se refería al periodismo, en ¿Qué pensaba? yo creo en las satisfacciones y cúmulo de experiencias gratificantes de poder entrevistar de tú a gran infinidad de personas, de compartir sus intereses por diversos y ajenos que nos parezcan, de mimetizarnos con ellos, de empatizar y sentir admiración por los distintos oficios, pasiones, miedos, inquietudes.  Sí seguro en eso. Aunque en los últimos meses sentí unas ganas irrefrenables de poder haberle cuestionado esa afirmación.

¿Por qué elegimos ser reporteros? esa pregunta me la vengo a hacer después de 4 años después de haber decidido que por ahí estaba mi camino  a todo lo que yo deseaba y amaba, y sí lo hice a pesar de aventarme 4 años y medio (nueve semestres) escuchando lo de siempre que es mal remunerado sobre todo en Latinoamérica  y los sueldos van bajando por año desde que salí de la carrera, que hay censura, que hay peligro, que los medios no respaldan a sus reporteros, que no hay jornadas de 8 horas, que uno se consagra al periodismo y a cualquier hora  te pueden llamar y hay que entrarle,  la satisfacciones son muy grandes, no lo voy  a negar, este oficio me ha enseñado mucho conocerme a superar muchas inseguridades. y por eso mi entusiasmo no mermó jamás.

Estimado y querido Gabriel García Márquez no te contradigo en tu afirmación pero ahora me siento ofendida contigo y con mis profesores ¿ por qué nunca nadie hablo? de los efectos colaterales  de trabajar en medios de noticias diarias, esos efectos no venían en ningún libro, sabíamos que era complicado, pero no lo demás.

Es como cuando te dicen que viene una ola que será fuerte  y hay que resistirla, pero nadie te dice ¿Cómo nadar con ella? ¿de qué manera salir a flote? o como aprender a moverse al ritmo, sin caerse o levantarse en pleno caos.

 

Nadie me dijo que  el cansancio y agotamiento, estrés, frustración era algo común cuando se deja caer la información y eventos, que más temprano que tarde   la salud física, mental y  emocional se vería afectada de manera tan visible que algunos días parecía zombie haciendo entrevistas esperando que ya acabe el evento para irme a mi casa, porque estoy desde las 8 levantada y ya son las 11.40 pm y no he llegado  a casa y no he comido en diez horas más que una manzana.

 

Desde uno entra a la carrera sabe que es mal pagado, que hay censura, que no hay jornadas laborales establecidas y que habrá días puentes ni cosas de ese estilo, que las satisfacciones son muy buenas pero que hay sacrificios, competencia,  y un montón de estrés.

LLevé como 4 años y medio escuchando lo mismo y aún así uno elige  esto, el entusiasmo no merma, la espinita sigue presente, porque la satisfacción de obtener la información, ver tu nota, entrevistar personas increíbles, aprender sobre sus oficios y empatizar con gente que muchas veces no imaginaste te sorprende.

 

Uno elige ser periodista por amor al arte y más si estás en los veinte es puro amor al arte, pasión, adrenalina, ambición, porque encontraste un oficio que te va pagar por contar historias, por viajar, por entrevistar, por  no estar en una oficina, ni tener rutina, por aventurarte…

Pero al full para un medio periodístico se vuelve una experiencia que  va cambiando un poco tu perspectiva de cómo veías el periodismo a como vives día a día sacando notas lidiando con todos los obstáculos y percances que se viven  para sacar las ediciones.

Pero aun así el entusiasmo no merma y conozco decenas de gente como yo que desean hacer todo esto, a pesar de saber  todo esto desean ser periodistas y vivir la experiencia, no importa nada. La gente que elije ser periodista nunca lo hace por dinero, es más como un amor al arte de lo que haces, que te importa un bledo lo que te paguen  haces lo que quieres, estás en el lugar de los hechos, conoces, viajas, aprendes tanto.

 

Crónicas de una reportera

Todos aquellos que elegimos ser reporteros teníamos muy claro que hacerlo en el diarismo (periódicos, noticieros)  no era cosa fácil, también sabíamos que era mal pagado poco remunerado desde tiempos ancestrales, con jornadas laborales sin tiempo ni hora de inicio, ni salida, que hay censura  en todos los niveles y en todas las áreas de información, que la gente te puede ayudar, que no hay

Yo nunca sé a ciencia cierta cuando acaba mi jornada laboral del día, aún muchos me pregunta a qué horas sales hoy?  Es una broma  ¿Verdad?

No existen los horarios, ni las rutinas, hay adrenalina, a veces aventura, yo me quedo con la experiencia de entrevistas geniales y  ganarme la confianza de  gente que me acaba de conocer donde si fluye la entrevista. Es de las cosas que más agradezco.

No conozco  a nadie que tome un trabajo de periodista por buen dinero, eso no pasa jamás, la gente que hace esto, en realidad le tiene pasión a este oficio, un respeto ineludible para saber que no te vas, no bajarás la guardia hasta que tengas  tu información y tu nota y saldrás de tu zona de confort para ir por la información de difícil acceso lo harás, por un  instinto periodístico sobrehumano que sale de tu control  que no te explicas pero que te reta  a conseguir la entrevista que parece imposible y difícil.  Me gustan los retos yo creo que por eso me parece tan emocionante.

Gracias al periodismo he tenido que enfrentar un montón de miedos,  te pasan muchas cosas divertidas, la gente te sublima y te trata muy bien porque cubres su información, algunos te agradecen tus textos  y eso es muy bello y se acuerdan de ti aún  que los hayas entrevistado hace varios años, también a veces les da miedo tan pronto haces preguntas y sabes que eres periodistas y actúan como si fueras un agente del FBI y no quieren darte ninguna información por miedo  equis o Y.

Eso lo he tenido que lidiar desde hace dos años, en dos años de dedicarme a esto he aprendido muchísimo y he perdido muchos miedos, me he superado cuando sé que hay que sacar cierta información me vuelvo arriesgada en el buen sentido de la palabra para  conseguir o vivir o hacer lo que hay que hacer para poder entregar una nota.

 

PERO BUENO Nunca había trabajo en un diario a full time, y nadie me dijo en la vida, ningún maestro me dijo que hay  una parte oscura  donde el estrés te rebasa y las jornadas sin rutina que te parecían emocionantes se vuelven agotadoras con el pasar de los días, y empiezas a percibirte, entre el estrés, el agotamiento y el asombro.

Estoy a cuatro semanas de cumplir 4 meses en Milenio Diario, confieso que no ha sido para nada el iluso cuento de hadas que me imaginaba cuando tenía 22, en fin hoy por hoy puedo decir que ya pasé el periodo de agotamiento y estrés físico, mental y emocional que me tenia avasallada durante un par de meses y me hacía cuestionarme otra vez un montón de cosas, sobre el oficio, sobre mi vida, sobre el amor al arte, sobre la línea entre la pasión y el sacrificio, cuándo acaba una dónde empieza la otra…

Elegí ser reportera cuando tenía 22 años, la tirada era trabajar en un diario, o un medio reconocido, ser un líder de opinión, ver mi firma en los medios más importantes del país, el yo de 26 años ya no quiere eso prefiere que un día National Geographic me llamé para pagarme por reportajes especiales, trabajar por grandes reportajes, colaboraciones, vivir de mi blog, escribir artículos, sobre estilo de vida, temas culturales, de cine, gastronomía, de arte o historia, todo desde la libertad.

Digamos que a los 26 llegó la oportunidad que esperaba a a los 22, cuatro años más tarde, se manifestó, ya no la deseaba tanto, pero sabía que era una buena oportunidad para mí, que en mi camino habría que tomarla porque los periódicos son la mejor escuela que puede tener un periodista, dónde aprenderás las cosas que realmente no aprendiste en 4 años y medio de carrera, ni con diplomados, ni treinta clases de géneros, quedaría claro, lo que es ser periodista en un diario.

En fin entre la aventura y el ya tengo un trabajo que me aportará mucho en mi vida, pensaba moverme con sigilo, conozco muy bien a los periodistas, muchos de ellos por el ritmo de trabajo desarrollan hábitos desagradables como saltarse comidas porque es lo que sucede en las jornadas largas en eventos eternos, el estar corriendo de un lado a otro, como si te persiguieran, aguantarte de ir al baño, para ahorrar tiempo entre la eterna corretiza, dormir mal y desvelarse, mal vivir, mal comer, y hacer del estrés su estilo de vida.

Yo definitivamente no quería pasar por eso, traté de planificar, aferrarme a mis hábitos saludables pero en menos de dos meses, ya era parte de ese círculo de vicios y hábitos nocivos, víctima del estrés del día a día, tratando de planificar lo imposible, pasé de ser la víctima del estrés de un diario, a ser la víctima de mi propio estrés tuve días muy malos emocionalmente y mentalmente , físicos también, sentí que el golpe de realidad era muy duro y me había estrellado y entraba en un túnel sin salida.

Había días que los percibía como tratar de esquivar los daños colaterales de la incertidumbre, saltarme las comidas, los picos de estrés y lo lograba a lo que se sumaba la frustración .A veces añoraba llegar a casa a ponerme llorar en la almohada para liberar las frustraciones del día.

Me empezó a agobiar prácticamente todas las coberturas, incluso las más tranquilas, había días más pesados y otros me preguntaba qué hago aquí y añoraba los días de gloria en restaurantes tomando vino disfrutando pizza y tomando fotos, Pero en efecto eso ya no era mi día a día, era mi pasado, no mi presente,podría hacerlo en mis breaks al igual que escribir de ello por pasión pero no es mi trabajo y no me da dinero y por ende no podría seguir con eso, hasta no tener un ingreso estable.

Lo cuento como la catarsis de la concatenación de eventos que hoy por hoy puedo asumir con paz, aceptación y calma.

Hasta hace poco empecé a tomar cartas en el asunto, a ser sincera conmigo misma de nuevo, a ponerme objetivos claros, a pedir ayuda para sobreponerme y conectarme en absoluto con todo lo que me hace feliz e iba dejando atrás. Han sido días mejores y es por eso que puedo compartirlo, y deseo hacerlo, estrategias tuve que crear muchas como retomar mi entrenamiento de natación y el yoga de nuevo,dejar de postergas los deseos y ponerlos en marcha, desayunar muy bien, tratar de meter en mi bolsa snacks saludables que ayuden a tener algo en la panza en los días de correr ir correr, también sé que hay días de coberturas pesadas e importantes para el día, para esos días es recordarme que no pasa nada, si algo no sale como esperaba, no es el fin del mundo.

Tomar en mi día a día el concepto budista de aceptación, abrazar el momento presente para transformarlo algo mejor sin rechazar el camino donde estás parado,ha sido liberador y llevo meses recordándome que esta es la lección, más vale dejar la resistencia,sólo así podemos seguir sin tantas espinas y piedras.

Les comparto una frase que me encanta por lo que dice, y me parece tan ad hoc con lo que va en mi vida y la de muchos de seguro.

“El lugar donde estás parada ahora Dios lo trazó exactamente para ti y no quiere decir que pertenezcas a ese lugar. Solo es una parte de tu camino:” Elizabeth Gilbert.

Pero bueno vaya que las cosas van mejor, ya no me estoy volviendo loca 🙂 El periodismo me gusta sin más ni menos explicaciones y Sí por supuesto “Los cínicos no sirven para este oficio” Capucinsky.

 

Lo que el sismo me dejó en mis palabras

Se siente extraño aún, es una tristeza colectiva impregnada con aires de angustia lo cual hace más incómoda la sensación, pero la gente ha regresado a sus labores cotidianas, los estudiantes han regresado a la escuela, pero no somos los de antes y en el fondo aunque duele creo que es muy favorable.

Teníamos que parar de juzgarnos por ser diferentes en formas de pensar, que por sí veganos, feministas, taurinos,gays, chairos, reggaetoneros, extranjeros, del norte o chilangos o Godínez, hipsters, fresas.

 

De esperar el cambio en manos de  fuera y culpar a los gobernadores de todo en absoluto sin tomar acción alguna más que la queja, de culpar a los otros por lo que no va  bien en la vida a nivel social, creo que era nocivo seguir esperando que el gobierno, la economía y las utopías marxistas se hicieran realidad y nos salvarán.

Ya era justo que dejarán de decir #Me dueles México cada día, no hay nada que celebrar como cada 15 de septiembre.

Era necesario parar de odiar y rechazar al otro sólo porque no comparte nuestra visión de vida sin comprender que diversos seremos siempre y ninguna vida es más excepcional que otra un vegano no es más que un carnívoro, un empresario no es más que un oficinista, ni un emprededor es mejor que un empleado, somos y punto y vamos en caminos distintos. No hay que luchar por defender nuestras verdades, hay que amarlas y hacer de ellas actos de amor que apapachen a otros.

 

Teníamos que parar de preocuparnos por cosas que poco importan cuando un desastre natural toca nuestra puerta, de peligros irreales que viven en la mente.

De sentirnos esclavos sin libertad ante las circunstancias de poner pretextos para no hacer lo que nos toca.

Teníamos que darnos cuenta que nuestros dones están al servicio de las causas nobles y que tenemos mucho que dar hasta para regalar y sino lo recaudamos, que la ilusión de escasez no es real que sólo tenemos que poner el don al servicio de otros,para saber nuestro potencial ilimitado que demuestra que las crisis nos incitan a accionar y dejar de ser las víctimas del gobierno del sistema y sus contradicciones para ser tan humanos, tan proactivos como nunca lo fuimos, con iniciativas que atraen más y más personas al cambio.

El sismo nos tocó ahora comprendemos

Han pasado 11 días desde el terremoto que afectó varias entidades de la república mexicana incluyendo a la Ciudad de México ocurrió dejando a su paso centenares de muertes, edificios derrumbados, mucha tristeza con aires de ansiedad y también vale la pena decirlo actos de solidaridad bellísimos que han sido nuestro bálsamo ante el dolor, pero eso no quita que enfrentamos una tragedia devastadora que nos ha sacudido con la misma magnitud con la que sucumbió a México.

Hasta hace más de una semana los desastres naturales me parecían muy lejanos y remotos, las palabras desastres naturales, damnificados, centros de acopio, víveres, se me hacían tan ajenas como si fueran parte de un universo distante a la ciudad.

Hasta hace unas semanas supimos que el temblor del 7 de septiembre de este año, que tocó a la Ciudad de México co fuerza pero sólo dejó el susto y bastantes memes que se reían de lo ocurrido, y si todo era risas y diversión hasta que salió en las noticias que ese temblor había devastado municipios enteros en Oaxaca y al mismo tiempo nos enteramos de varios huracanes que azotaron las costas de ciudades americanas.

 

Sin embargo todo ese mundo me parecía tan remoto como si México estuviera protegido por un halo de luz poderoso y simplemente aquí no pasará eso.
Digo además del montón de noticias negativas que por cierto no me gusta ver, tráfico, peleas en el metro, noticias horribles que terminaban en memes para reír un rato en el facebook lejos de eso no concebía un desastre natural en la Ciudad era como inimaginable, digo si estrés, gente malhumorada, delincuencia, asaltos, crisis económica, ajá lo de siempre no?.

Pero ni en mis peores pesadillas, alucines, terrores nocturnos me imaginé que México y en especial La gran adorada y odiada, imponente, deseada, soberbia, diminuta y vasta Ciudad de México eran tan vulnerable como Puerto Rico y su huracán o como Japón y sus terremotos.

Nunca en la vida pensé que fuera una posibilidad y vaya que imaginativa he sido siempre y miedos he tenido muchos.

Ahora pienso mucho no sólo en la Ciudad, sino en los municipios afectados de Oaxaca, Morelos, Puebla y honestamente hasta de los huracanes, siento que ellos también viven estas emociones y enfrentan el dolor colectivo con sus damnificados y su devastación.

De otra manera quizá jamás lo hubiese entendido.

Me tomé el atrevimiento de usar una ilustración de Bonni Sulli❤️🙏

Lo que aprendí de ir al cine sola

Mi lema es: Si puedes ir al cine solo y disfrutarlo, felicidades ya has encontrado una de las claves para ser feliz,¿Qué más quieres?  ❤

 

La soledad está dotada de muchos connotaciones y cada persona hace suya la palabra según su contexto y su entendimiento,pero bueno yo no pienso hablar de la soledad de la que escribían los poetas suicidas en su versos, ni la de que aquellos que se quejan por no tener pareja, sino de  cuando vas a algún lugar público donde generalmente las personas van en acompañados, pero te la pasas increíblemente bien y empiezas a conocer más de de ti y se vuelve una experiencia gratificante.

 

La primera vez que fui al cine sola, fue poco después  de egresar de la Universidad,  un domingo   de enero con un sol radiante que pintaba para una tarde espléndida, recuerdo haberme arreglado para ir a la cineteca con mi ex novio, en la tarde iríamos, pero antes del medio día me canceló porque había surgido algo de imprevisto.

Recuerdo que tenía muchas ganas de ir a ver Her de Spike Jonze, que estaba nominada a mejor guion en los Óscares , y pensé que tendría que esperarme otra semana para ir, así que llamé a mis amistades para ver quién se disponía a ir conmigo, pasó que  nadie podía, todos estaban ocupados, con compromisos  y me proponían verla otro día con ellos.

Así que me pregunté ¿por qué tengo que esperar a que alguien más pueda ir conmigo para ver la película?

Así que lo hice, fui sola y mi mamá no me creyó, hasta la fecha hago muchas cosas sola y a veces todavía no me cree y piensa que fui con alguien más…

En fin lo hice , tomé mis cosas, tomé el suburbano y el metro, sólo para ver la película que quería ver, no pensé mucho en si no iba con nadie, ni nada sólo  me metí a la sala  con mis palomitas y disfruté un montón la experiencia, reí, lloré, caminé por las jardineras de la cineteca hasta el metro, fue bonito lo que más recuerdo es la sensación de placer y paz que me inundó durante toda mi vivencia desde decidir ir  hasta llegara  casa para decirme ¡Qué genial fui sola al cine y me la pasé increíble!.

Andar a mi ritmo, sentarme donde quería, disfrutar el momento, sin la presión de quedar con otra persona y ajustarse, fue bello, pero más que nada introspectivo.

A partir de ese momento las veces de ir sola a lugares públicos se han repetido muchas veces, de hecho me parece hasta necesario tener esos tiempos de soledad, donde el caos me agota, y las muchedumbres no ayudan.

Haciendo cosas en soledad uno se vuelve más celoso de compartir  su tiempo , lo que implica que uno aprende a elegir con quien pasar sus ratos  y con quien no, digo si te la pasas también contigo mismo no buscas malas compañías, sino aquellas personas que realmente te hacen sentir bien y te aportan buenas charlas y compañías.

Claro que me encanta estar con personas y soy muy sociable, pero he aprendido mucho de mí haciendo cosas solas.

Estando sola en restaurantes he saboreado mejor los platillos porque me concentro en mí al cien y potencio mis sentidos al no estar distraída platicando con alguien sobre algún drama de mi vida.

 

Estando sola en el cine tengo tiempo de hacerme mi propia opinión de una película sin tener  influenciarme con los pensamientos de otros o o hacerlo yo con mis acompañantes, son tus ideas que brotan, no hay más.

Ir sola a los lugares fue también la manera en que comencé a explorar mis pasiones y gustos más personales.

Salir sola también me ha proporcionado momentos de silencio, de tiempos en soledad, que constantemente busco para sentirme en equilibrio.

Saliendo sola deje de tenerle miedo a mi propio caos mental.

También aprendí a disfrutar el tiempo y priorizar la calidad antes que la cantidad, es por eso que después rechazas salidas y un montón de cosas, porque disfruto mucho más mi tiempo y me es tan valioso que no quiero desperdiciarlo comiendo cosas que no quiero, viendo películas que no me interesan o asistiendo a lugares con personas con las que no me inquieta compartir.

Salir sola  también me ha enseñado a validar lo que quiero y deseo a saber que no me gusta , y tener muy claro los rumbos a los que quiero llevar mi vida, y no dejarme llevar por los deseos ajenos.

Estar sola en los lugares, me permite escribir esto por elección y no por otra cosa.

 

cine sola

 

 

 

 

¿Quién se ha llevado mis gafas favoritas?

Esto tengo que decir al respeto del pequeño duelo.

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El lunes pasado descubrí que no estaban mis gafas favoritas, las PERDÍ.., no, no  pertenecían a alguna marca en especial, eran color  negro, modelo clásico ,  tanto  como un Little black dress, una pizza tres quesos,  Marilyn Monroe, Chaplin  etc, nada  exótico, ni que no pueda volver a encontrar, pero los clásicos son los clásicos y eran mis lentes FAVORITOS.

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¿Qué cómo me siento?

Sentí horrible descubrir después de una exhaustiva búsqueda entre mis pertenencias, se habían perdido que seguro quedaron por ahí en alguna parte de la ciudad quizá en un teatro, o en un baño público, no tengo la remota idea, pero se han ido al  cielo de los objetos olvidados que duele no volver a verlos.

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No  era que fueran carísimas, tampoco creo que sea materialismo, pero sentí tristeza, claro podría parecer alguna extraña patología  obsesiva o drama ridículo estilo Carrie Bradshaw en Sex and the city,pero en mi defensa  encuentro que los accesorios para mí, no son sólo componentes de un atuendo especial, para mí  van mucho más allá de eso tiene un valor personal y sentimental.

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Es como cuando montan un  platillo esa decoración perfecta de los montajes de los cócteles , de los vestuarios de las películas, esos “te diste cuenta que en la foto aparece algo que los demás no notaron”, son los detalles que valen mucho y dicen aún más, es parte de un estilo y proyectan tu personalidad  y a mí algunos de estos artilugios  me hacen sentir maravillosamente feliz al salir de casa con ellos una sensación de comodidad que encuentro importante en la vida.

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Son  como las canciones que te acompañan en cierta época de tu vida y  que  oías una y otra vez en determinado momento o quizá en uno muy significativo y siempre te evocaran esos momentos, aunque pase el tiempo, pero las canciones  siempre podremos volver a oírlas.  Los accesorios perdidos jamás.

Entre más pasa el tiempo compro menos accesorios que antes, los selecciono con mayor meticulosidad y decoro de saber que prefiero menos que más,  no elijo precisamente por tendencias, ni colores,  pero  siempre me evocan algo o alguien, tiene mucho que ver con el cine o con mis colores favoritos o afición a ciertas cosas, a veces me parecen pequeños tesoros que debo traer a  mi casa, por la forma en la lucen o porque siento que tienen algo de mí.

Mis adorables gafas me recuerdan por ejemplo a Audrey Hepburn  en Breakfast at Tiffanys  caminando por las calles de New York, por eso me agradan tanto y les tengo un cariño especial tiene un encanto enigmático, un toque misterioso, de sobriedad y sencillez Chaneliana y un cariz de  sutil elegancia, son perfectas y se adaptan  a todo los outfits posibles.He creado mil historias visuales me acompañaron a fiestas, salidas, encuentros, cenas, graduaciones.

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, además me han acompañado en momentos especiales, me traen muchos recuerdos y  pertenece dentro de mi clóset  a la categoría de objetos que me hacen feliz, creo que  eran muy mías, en todos los sentidos.

Sentí un vacío  y al mismo tiempo pensé que ridiculez y sentí vergüenza de mí, que dedico gran parte de mi tiempo a predicar la lección del  Suelta y fluye, después recordé el maravilloso documental de Iris Apfel , la célebre coleccionista de accesorios, cuya fascinación, colección, y amor por ellos, la llevó a convertirse en un icono de moda  con más  de  ochenta años de edad, pensé que seguro ella me entendería, yo podía comprender su colección y la valía que tiene para ella  el cazar tesoros como ella le llama a sus búsquedas, porque asegura que comprar no es lo mismo que buscar y ella busca, no va por estilos, ni tendencias, ni marcas, va  a bazares, tanto como boutiques o mercados de artesanías.

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Iris Apfel, la coleccionista de accesorios y un ícono de moda.

 Iris Apfel comprende perfectamente que los accesorios no son “accesorios”, es un valor que le añadimos al dejar que formen parte de nosotros ya sea por quien nos los entregó o por esas veces que estuvieron en momentos importantes, por eso siento que mis gafas se hubiesen llevado una parte mía.

 

La magia de ser tú :cada vez mi yo de 26, me recuerda al yo de 5 años

A veces tengo la sensación de que en esencia siempre seremos los mismos, pero evolucionando como personas hacia una mejor versión de nosotros, tengo la teoría de que lo más parecido a nuestro ser, se expresa en los primeros años, de vida como a los 5 o 6 años, uno es simplemente auténtico, curioso, cómico, divertido, sensible tal cual y con unas ganas de hacer mil cosas y experimentar sin miedo, no ha tanta desconfianza, no existen las limitaciones. Uno es y punto, no conoce las reglas de la sociedad y sólo quiere ser feliz.
 
Conforme pasan los años, las creencias de la matrix, nos van quitando parte de esa esencia auténtica y vamos poniéndonos máscaras y adaptando nuestro comportamiento a las situaciones, circunstancias, personas,trabajos, dejamos de ser un poco nosotros, para convertirnos uno más, que busca ser aceptado por personas o cosas que en el fondo ni siquiera van con nuestra esencia,  y las cosas que uno puede lograr hacer con tal no enfrentar un rechazo  pueden ser hasta nocivas.
Es por eso que en  muchos lugares  vemos en relaciones de pareja destructivas, laborales y amistades tóxicas, ambientes turbios, personas diciéndole a otras no puede haces esto o aquello, porque ellos no se permiten ser,creo que la forma de  obtener la felicidad  es dejar esa esencia salir y brillar con la luz propia que no opaca a nadie, ni compite con otro.
Porque todos en el fondo somos auténticos y ÚNICOS y tenemos nuestra propia luz y sombra, esa dualidad perfecta que nos hace humanos ,que si se llega conciliar nos permite vivir en paz.
Afortunadamente cada vez más, mi yo actual, me recuerda a mí yo de cinco años, mi yo de cinco años que platicaba con todo mundo y contaba su día entero a todos, como si fuera la gran novedad del universo con un lujo y detalle y mi papá siempre me decía qué bien hija 🙂 y mi mamá decía ok : pero no platiques tanto y no confíes en todos (llegué a pensar que quizá era malo hacerlo que cuando conocí a mi segundo novio, pero primer amor, novio formal,primer todo,el novio de toda la vida, Mr Right como le decía un buen amigo y usaré para respetar su identidad, no hablaba casi nada, era tímida, callada, sólo hablaba con la sonrisa y la mirada y así la timidez me duró casi 5 meses o 6 , imagínense que hasta los amigos del susodicho hacían bromas  estilo ¡Ya Arantxa, ya no hables tanto!.
Era un multiverso, para quienes me conocen eso les parecería tan ajeno a mí, a mí me da risa ahora, hasta que por fin pude romper las barreras del habla digo duramos casi seis años, vaya que que me conoció muy bien Mr Right.
El punto es que me recuerdo cada vez más a la Arantxa de cinco años, que quería cosas con flores y ropa de color rosa y color blanco y mi mamá me decía: NO, siempre te ensucias la ropa, el blanco es muy difícil de lavar, o ya son muchas cosas rosas elije otro color, qué tal estos.
 
El rosa, el blanco, las flores son símbolos que me atraen desde muy pequeña, y lo siguen haciendo sólo que ahora me atrevo a validarlo , aunque la realidad es que mis amigos son testigos de que me sigo ensuciando la ropa al comer, casi siempre.
 
También me recuerdo siendo la “prota” queriendo ser la primera en el karaoke, imitando los pasos de vaselina,e imitando a Britney en  baby one more time,  jugando a las coreografías con mis primas y amigas,hay cosas que no cambian sigo acaparando el micrófono, haciendo drama, y me encanta expresarme de todas las maneras posibles visuales, escritas, habladas, cantadas, actuadas, en fin, tan así que  recuerdo que a los once  años cuando visité  la Ciudad de los niños, ahora Kidzania, el primer lugar al que visité  fue El foro de  Televisa niños, luego la estación de radio para ser locutora y el teatro, en el primero ya habían entrado los grupos y la señora encargada me dijo que rebasaba la edad  de los grupos que era hasta los diez, porque tenía once años y ya estaba grande,¡qué infame señora!, creo que me engañó, salí tristísima.  En fin hay cosas que ya van muy dentro desde la raíz.
También me recuerdo a mí  a los 4 o 5 años, usando gafitas de colores que salían en los chicles  o venían en las cajas de muñeca barbie, como si fuera la misma Madonna, toda inventada, después dejé de hacerlo un tiempo porque no quería que pensaran que fuera especial o grosera, claro jamás hablaría con alguien face to face con los lentes oscuros.

 Me recuerdo a mí en mis ganas de experimentar muchas cosas y sorprenderme de las cosas más elementales como si fueran no sé de otro planeta, lo sigo haciendo y parece que es la primera vez, sí también me recuerdo a mi yo de cinco diciendo me llamo Arantxa con TX no con Z, que quería hacer de grande muchas de las cosas que hago actualmente. ❤

Seamos libres y felices, y dejemos que los demás sean tal cual.
No hay mayor privilegio, placer o bendición.

Mi nueva palabra: Serendipia

¿Habían escuchado la palabra serendipia? yo, honestamente no, hasta ​hace poco que vi  ​una película estilo chick Flick,pero no tan espectacular llamado S​erendipity, pero  con un argumento fantástico que me hizo ruido, me hizo eco, cuando  mencionaron por primera vez la palabra en el trama.

Esta palabra ya está dentro de mis favoritas​, y si me hiciera un tatuaje alguna vez, será ésa,en caligrafía pacific,  mi nueva  adquisición al vocabulario, recién descubierta  este año​, pertenece al diccionario de cosas mágicas y fabulosas, inexplicables de la vida.

Serendipia-

Lo que quiere decir ​es accidente afortunado, casualidad favorable, incidente mágico que pertenece a una predestinación donde acontecen sucesos que nos transforman y que incluso nos cambian la vida  y mejor aún de las que deseábamos.

Y analizando,creo que las cosas más ​ maravillosas que me han pasado en la vida corresponde a la serendipia, porque han sido sorpresivas, inesperadas, mientras buscaba otra cosa, pero llegaban personas, empleos o cosas que resultaban ser aún mejor de las que yo podría haber imaginado, ni en mis mejores sueños hubiese imaginado encontrar  la felicidad ahí sí con ciertos lugares o ciertas personas, creo que eso es la serendipia, esos encuentros tan perfectos que sabes que no podrían ser de otra manera, al repasar los eventos con el tiempo o poner atención en el presente.

serendipity

Y en cambio aquello que he intentado controlar y aferrarme porque es lo que creo me hará feliz, es lo que produce infelicidad y es lo que me ha llevado a pasar los peores momentos de mi vida,  no le veo caso querer controlar lo exterior, sólo podemos hacerlo con nuestras decisiones y que la magia venga como tenga que venir, si  las sincronicidades están a la vuelta de la esquina, basta ver que estás pensando y encontrarte alguien que habla de eso, prender la televisión y escuchar aquello con lo que vibras, o encontrarte personas con las que soñaste hoy o ayer, o pensarlas y recibir un whats app o que te aparezcan justo en timeline.

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Les llamamos casualidades, pero como decía Cortázar en la Rayuela, “un encuentro casual, era lo menos casual en nuestras vidas”, no sé si era el mismo contexto o es  mi interpretación, pero ¿no les parece que muchos encuentros parecen ir más allá de una simple casualidad?.noche

Porque creo todo pertenece a una colección de hechos que culminan en el plan divino (fatum),  y no hablo de un destino inalterable, sino de esos momentos milagrosos que llevan a un lugar mejor.

 

En fin estaré atenta a la próxima serendipia.

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