En la vida nos encontramos personas que conocemos poco o casi nada, pero por las que sientes un cariño y aprecio como  si las conocieras de toda la vida. Eso me pasó con Luna. Mi amiga colombiana que andaba en México en el 2018. Ella  trabajaba en el restaurante de un amigo. Desde que nos conocimos, nos caímos tan bien. Teníamos la misma edad, compartíamos varias afinidades y conectamos de inmediato.

 Sospecho que la habré visto no más de 4 veces, cuando le conté que estaba emocionada y nerviosa porque me iba mudar a la Roma, donde ella vivía. Le conté lo mucho que significaba para mí todo este cambio y lo difícil que era también no saber si me iba alcanzar el dinero, por lo que quería aprender a cocinar lo básico para estar preparada y sobre todo bien alimentada.

Sin que yo se lo pidiera, Luna se ofreció a enseñarme a hacer arroz y frijoles, quería ayudarme. Fue muy hermoso, a los pocos días de instalarme Luna vino al depa  a enseñarme a cocinar arroz. Tenía una sola olla azul y un poco de cúrcuma. Así salió el primer plato de arroz integral y frijoles negros, que realmente le quedaron deliciosos.

Para ese entonces, yo tenía mucho miedo de independizarme,  por fortuna recibí mucho apoyo y amor de la gente que me rodeaba y ese gesto de Luna significó muchísimo.

Al poco tiempo Luna se fue París a trabajar, nos deseamos suerte y en ese ir y venir le perdí de vista. Hasta hace poco en cuarentena, recibí un mensaje vía instagram. Era Luna, me escribió preguntando cómo va  el arroz, para ser honesta nunca me ha quedado tan rico como el de ella, pero al menos sí he mejorado. Nos hemos puesto al tanto por videollamada. Qué suerte conservar esta amistad a distancia.

Para ese entonces. Yo tenía mucho miedo de independizarme,  por fortuna recibí mucho apoyo y amor de la gente que me rodeaba en ese momento. Ese gesto de Luna significó muchísimo.

Al poco tiempo Luna se fue París a trabajar, nos deseamos suerte y en ese ir y venir le perdí de vista. Hasta hace poco en cuarentena que recibí un mensaje vía instagram. Me escribió preguntando cómo me queda el arroz, para ser honesta nunca me ha quedado tan rico como él ella. Nos hemos puesto al tanto por videollamada. Qué suerte conservar esta amistad a distancia.