Les ha pasado que cuando dejan atras la ansiedad, el conflicto y el drama: su vida comienza a ir cada vez mejor y mejor. Todo cambia al dejar atras esos patrones habituales que les causaba infelicidad. Su vida se llena de magia, de agradecimiento, de semáforos verdes.

Se encuentran en un momento súper tranquilos y de repente aparece un pensamiento invasor que dice más o menos así ¿y si pasa algo malo? Por malo me refiero a cualquier cosa que te de miedo. Ese pensamiento tan habitual que pertenecía a tu yo conflictivo, ansioso y dramático regresa a tu vida para robarte aquel momento de felicidad.

Y ustedes tienen dos opciones, dejarlo ir, cerrarle la puerta en todos los sentidos y volver al presente agradecer el momento y reconocer que se lo han ganado, que lo merecen: que así como lo han pasado mal en otros momentos hoy toca ser feliz y recibir los frutos de su cosecha. Ya sean tus reconocimientos profesionales, tu relación de pareja, los momentos agradables con tu familia o amigos. Tus logros, tu paz.

Ó hacerle caso, regodearse en el pensamiento abrirle la puerta, empezar a imaginar más cosas que los puedan perturbar, recordar las veces que las cosas les salieron mal en el pasado, dejar de ser feliz y angustiarse.

Suena fácil y lógico que la primera es la buena. Particularmente me ha pasado en varias ocasiones y he aprendido que incluso ser feliz, disfrutar los buenos momentos nos puede causar ansiedad por el tiempo que fuimos personas que no disfrutaban su momento presente.

Hemos cambiado y hemos buscado ser felices, lo hemos logrado y necesitamos seguir amándonos y fortaleciéndonos para reconocer nuestra felicidad, celebrarla y conectar con nuestro presente.

Es lo que hay, estás a salvo, disfrutálo y ya. No le prestes energía a lo que no quieres en tu vida, asi sean pensamientos imaginarios sobre el futuro o las experiencias dolorosas del pasado. Simplemente por que te quieres y mereces elegir los pensamientos que te hagan sentir mejor❤

Mensaje de mí para ustedes: y recordatorio de mí para mí.