Me quedé sin luz varios días, 5 días sin luz en casa para ser exactos. En otro momento de mi vida creo que esto me hubiera desquiciado, pero no, esos tiempos de ansiedad y drama ya no me representan, aunque eso no significa que siempre ando zen, con pensamientos positivos, como un Buda en medio del caos de la Ciudad de México, también hay cosas que de verdad me sacan de mi centro.

Por ejemplo esta historia, llevó un año y medio viviendo con roomies, asumo mis gastos, pago mi renta, trabajo, soy independiente, vivo en La Roma, me encanta: todo muy bien hasta ahí. Odio los peros, así que lo omitiré y diré que ha sido una época de muchos aprendizajes, muchos gastos, mucha administración, muchos imprevistos, gastos no contemplados, gastos que me han rebasado: sí muchos retos financieros que he elegido ver como oportunidades de mejora, pero han logrado estresarme muchísimo.

Por alguna razón, entre mis roomies y yo hemos nunca hemos podido pagar el recibo de la luz a tiempo, entre sus actividades, las mías, el que a alguien le faltaba el dinero, o a todos. Siempre nos hemos demorado semanas en hacerlo a veces hasta el mes después de la fecha de corte.

Pues el último recibo no tenía ni dos semanas de llegar y justo 3 días antes de terminar la quincena, que esperábamos para ir a pagar, nos cortaron la luz: de verdad cuando leí por whats que no teníamos luz, no entré en pánico pese a que yo no tenía dinero, ni nadie de mis roomies podía prestar el total.

La verdad es que reaccioné con mucha paz, de que sabía que no había mucho qué hacer, en ese momento no tenía caso ni angustiarse, me calmé y pensé en hacerle la incómoda llamada telefónica a mi mamá para pedirle prestado la parte que me tocaba de la luz, pero francamente por la hora dudaba que pudiera hacerlo ese día.

Al final nadie estaba en casa, nadie podía resolverlo en el momento, y no teníamos el dinero completo por lo que decidimos que no había de otra hasta esperar la quincena para tener luz.

Esos días dormí bastante bien, escuché los ruidos hasta del agua, me encontraba en mi cama acostada esas noches sorprendida de que pese al ocio, lo incómodo que era no tener luz sumado a una pésima señal del celular, que ni checar redes me dejaba, estaba tranquila, no estaba volviéndome loca, ni mucho menos, tampoco me sentía positiva y genial, de verdad me sentía neutra, estaba en paz, era temporal.

Llegó el día de la quincena, por nuestros horarios, el pago pudo hacerse hasta la noche, me di a la tarea de llamar a la CFE, me dijeron que en un lapso de 24 horas como máximo se restablecería el servicio, mi alma respiró se había hecho el pago, sonreí y agradecí al hombre del otro lado de la bocina. Era cuestión de horas.

Lo que sigue es que se juntó el fin de semana, la luz no llegaba, casi las 24 horas, llamando a CFE ellos diciéndome: “Solicitud en proceso”: 24 horas después, seguíamos sin bendita luz, y ahí sí mi paz comenzó a alterarse.

Pasadas las 24 horas, sumaban casi 4 días sin luz, al llamarles me comunicaron que el servicio ya se había hecho la reconexión, que checara mi instalación mis fusibles. Vaya lío pensé, ni idea de cómo se ve una caja de luz, cómo es un fusible y cómo checar la de mi departamento, mis roomies tampoco sabían muy bien cómo, el portero no estaba porque era domingo. Vaya pinche lío pensé, sin luz, en ignorancia, sin saber qué onda con la CFE asegurando que ya estaba restablecido el servicio. Ya no me nacía ni la sonrisa, ni la amabilidad, me estaba desesperado bastante.

Mientras tanto el refri se deshielo con gran cantidad de comida echada a perder, retrasé mi despensa, me empecé a sentir nerviosa, ansiosa, tensa, de que si no quedaba ese día, entre semana con nuestras actividades de trabajo se complicaría. No sabía qué hacer, me angustió ese sentimiento de ser adulto y no tener ni idea de cómo resolver algo cotidiano e importante.

Decidí quitarle foco a eso, fui a casa de mis padres a comer y ver series, y en la noche hice una llamada más a ver sí quedaba un nuevo reporte, mandaban a alguien lo que sea. Extrañamente sí mandaron a alguien y en menos de 20 min. Había llegado e instalado la luz.

Se arregló por fortuna, era temporal. Lamento haberme estresado tanto entre la noche del domingo y el sábado, porque ayer tuve una migraña del horror, pero bueno hay que soltar, hay que fluir, poner las cosas en perspectiva y dejar que todo vaya arreglándose a su paso.

Pienso que madurez e inteligencia emocional sin importar la edad que tengas, cuando se va adquiriendo te permite estar en paz en muchas situaciones que antes de verdad te generaban mucho estrés y necesidad de controlar, resolver y solucionar, pero ya no, es que de verdad uno entiende que hay muchas cosas que no las resuelves tú solo, sino eventualmente con la ayuda de ese entorno y lo mejor que puedes hacer es tener paz y en esa tranquilidad parece que las cosas se resuelven más pronto.