Se acuerdan de ‘Soy tu fan‘, con Ana Claudia Talancón interpretando a Charly García, una chica hipster medio confundida que acaba de romper con Julián, su novio, un súper patán de primera.

En el primer capítulo, Charly en medio de su horrible tristeza(esa misma que sientes cuando rompiste con el que crees fue el amor de tu vida) se sienta en un café a leer un periódico, mientras toma un bebida, un desconocido, comienza a hacerle la plática, interesado en ella, la hace reír sobre su depresión “Tú te comes un bote de Nutella entero”, le dice Nico, Charly, ella ríe, conversan y ella le cuenta que tiene cita con su psicoanalista, se va. -“Dile que conociste al amor de tu vida”; sentencia Nico, enamorado de ella en menos de 5 minutos, obsesionado con alguien que ni conoce, estará dispuesto a soportar lo que sea, berrinches, desplantes, groserías.

Todo porque es su fan, parecería súper romántico, todo lo que hace por ella, para enamorarla mientras ella supera a a su ex, pero es ultra tóxico también y no es amor real, nadie puede amar lo que no conoce. Nico siquiera conocía a Charly, pero por una cosa interna, muy de él, que no logro comprender, no sé si es baja autoestima, obsesión o fantasía idealizada desea entrar en su vida, pese a que ella no le corresponde de la misma manera, lo abre explícitamente y él insiste en estar con ella.

Nico no es un mujeriego, patán como Julián el exnovio de Charly, es caballeroso, tierno y detallista, es verdad,pero idealiza a Charly, está obsesionado con ella al grado que luego de ser rechazado, tener novia, vuelve a verla y su chica parece importarle un pepino, sus enamoramientos son en minutos, y con eso le basta para entregarlo, por el todo. (Como gorda en tobogán, listo para derrapar). En fin esta historia no tiene nada de romántico para mí.

Según mi propia experiencia, poca o mucha, en las relaciones de pareja me he encontrado en ambos lugares, el de la fan que admira a su pareja, lo idolatra y lo pone en un altar, al que pocos pueden acceder, porque esa persona es ‘como de otro planeta’,pero también he sido la Diosa,de algunos, mujer idealizada, admirada y elogiada (cuyo ego se toma un brindis para sus adentros).

Ambas posiciones dentro de la pareja, tiene sus ventajas, sus “ganancias secundarias”, es cierto, pero al final ese tipo de relaciones tienen una base disfuncional que tendrá desventajas tarde o temprano, porque llevan el amor de pareja a una balanza en desequilibrio, refuerzan nuestra necesidad de idolatrar y de ser adorados como Narciso, en cualquier momento nos ahogaríamos por ver nuestro reflejo.

Creo que no hay nada como admirar a tu pareja, elogiarla y amarla, de igual a igual, reconocernos como auténticos y maravillosos querernos a nosotros y ver en nuestro compañero de vida, un hombre o mujer que admiramos y nos admira, pero a la misma altura.

Porque cuando alguien te idealiza y te pone en el papel de Diosa, es probable que disfrutes tu papel de deidad un tiempo, pero al primer error humano que cometas, serás juzgado con la vara alta, habrás defraudado terriblemente a tu pastor, se te echará en cara no haber cumplido con esa dura idealización.

Y cuando desaparezcan los piropos y halagos, tu ego se resentirá como niño pequeño en busca de su estrellita en la frente, no está nada padre, de hecho es muy doloroso.

Y sí eres el seguidor número 1 del influencer de tu corazón, te terminarás cansando, harto de ocupar un lugar inferior, de admirar a tu pareja de rodillas, viéndolo hacia arriba todo el tiempo, te dolerá el cuello por mantenerlo en alto y descubrirás que mas que una pareja te has convertido en el presidente número 1 de club de fans de tu novi(oa) que tú también necesitas que te admiren, que te elogien con ese entusiasmo

Reafirmo, ni tu fan, ni tu dios.