El rechazo es una experiencia dolorosa para todos, pero también es un regalo, un boleto directo a la autenticidad,a la libertad de ser tú, sin la necesidad de la aprobación de otros.

Ahora lo veo así el rechazo no es tan malo, es un maestro de vida, al menos en mi caso así ha sido, me ha hecho más libre siempre, no solo en el el ámbito profesional, sino en lo emocional, ideológico, familiar, etc.

Yo por ejemplo, tuve una época en la que me aferré a la idea de ser periodista cuando salí de la carrera, era mi sueño, pero después era una obsesión, porque no lograba entrar a donde quería.

Tuve una cantidad de rechazos tremendos para poder entrar en los medios, que tardé,más de un año y medio en conseguir un trabajo, pero ese año intenté demasiado.

Apliqué dos veces para entrar al periodo Reforma, hice los exámenes y en una de esas oportunidades estuve muy cerca de quedarme, pasé varios filtros, me ilusioné muchísimo. Al final no pasó, me entristecí todo un mes, lloraba los primeros días, sentía que había perdido la “gran oportunidad de la vida”.

Era horrible, me sentía mal por no haber sido aceptada, ahora me sorprende pensar lo fatal que la pasé y lo distorsionada que estaban mis creencias al pensar que se me había ido la oportunidad de mi vida.

Meses después , estuve a punto de quedarme en un puesto de reportera de viajes en una revista Grupo Expansión, ahora más cerca, sentía que el puesto era mio, pero al final el editor eligió a otro chico en vez de de mí; otra vez el golpe del rechazo, el deseo frustrado, me dolió muchísimo, lloré otra vez,cuando me enteré que no me habían elegido y mi tía me consolaba diciendo que cuando algo fuera para mí lo sería,aunque me quitara y que este trabajo no lo era. Yo no entendía como podía querer consolarme con esa idea, yo pensaba “¿y por qué no habría de ser para mí?”

La tercera fue más intensa que las anteriores, esta vez me contrataron como editor web en Estilo DF, y en mi primer día de empleo el jefe se dio cuenta que no era la indicada para producir notas virales como los looks más instagrameables de Kim Kardashiam, los cinco restaurantes más exóticos del mundo, etc. Súper fracasé en la junta de lluvia de ideas, me tardé mucho en subir las notas a web (obvio yo no había hecho web nunca) y al final del día el editor me dio las gracias, pues no era la persona que él necesitaba.En mi primer día me habían dicho que no. Al principio me dolió, pero en pocos días reconocí honestamente que yo quería hacer ese tipo de contenido.

Ese año, 2016 cansada ya de tanto intentar convencida de que por alguna razón no se me abrian las puertas del mundo editorial, decidí trabajar en otras áreas de oportunidad “por mientras”; me rendí y solté la necesidad ya nociva en ese entonces de ser reportera de algún medio reconocido y no tardó ni dos semanas en pasar, cuando una compañera de la universidad me marcó al cel, porque el la revista digital en la que trabaja, buscaban una reportera de restaurantes, ella había pensado en mí, al ser una revista emergente no esperé absolutamente nada de esa posible entrevista, no pregunté ni el sueldo ni nada, solo hice las pruebas y me presenté a la entrevista donde mas bien me anunciaban que me quedaba con el puesto, yo seguía en actitud neutra,luego me comentaron cuanto ganaría (era más de lo que yo esperaba) me contaron más de mis condiciones laborales ( no tenía horario, ni agenda asignada, yo tenía que gestionar las coberturas y mandarlas desde casa y solo en la junta mensual se iba a la oficina) No podía ser mejor

Una sonrisa interna me invadía, sin esperarlo me había rayado, tenía cosas que deseaba y no había visto en ninguna otra parte y me abrí a un mundo nuevo el de la gastronomía del cual no tenía ni idea, y en el camino me di cuenta lo apasionante de esa industria . En ese momento entendí porque no es tan malo que algunas puertas se nos cierren en la cara, para dejar la necesidad de ser aceptado en algún lugar como condición para ser feliz y dos porque realmente las puertas que si se te abren son mucho mejores que aquellas que se cerraron.

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