Cumplí 28 años; me encuentro en uno de esos momentos de mi vida en el que siento que todo está bien; no hay ansiedad por estar en otro lugar, como me llegó a pasar en otras ocasiones en el los cuales la insatisfacción por no haber realizado ciertos deseos, me llevaba a estar inconforme con el presente.

Pero hoy veo que tanto el pasado, como mi presente son perfectos para mí, anhelo muchas cosas,pero el estar bien con mi hoy, me impulsa y me acerca a ellas con amor, todo lleva un proceso y divertirse durante este, es una clave para estar bien contigo.

Pero no todo mi año 27 fue así me atrevo a confesar que la primer mitad de mi año 27, entré en una crisis existencial tan brutal que me cuestioné absolutamente todo en mi vida porque empecé a sentir que mi vida se atascó.

Mis anhelos profundos, mi profesión como periodista ¿qué tan feliz o infeliz era yo trabajando en un periódico? ¿quién quería ese trabajo sí mi yo de 22 o el actual?; ¿qué tan satisfecha me sentía viviendo con mis papás?, ¿Era coherente con mis sueños? ¿ Qué tan en serio podría hablar de bienestar emocional y físico yendo a trabajar a un lugar donde me sentía tan agotada y mal?; era normal sentirse devastada e insatisfecha en el trabajo por el que me moría conseguir.

Me sentía raramente insatisfecha, tenía el empleo que en su momento fue el de mis sueños, pero no se sentía ni tantito así, trabaja muchas horas al día, estaba cansada casi siempre,tenía una jefa con la que tenía una relación súper tóxica.

No la soportaba desde el segundo mes de tratarla; me enfermaba todo en relación a ella, yo no la quería, y ella lo sabía y me trataba peor por eso, pero no renunciaba porque no sabía cómo arreglármelas con el dinero y tenía mucho miedo de buscar otro empleo, pues no llevaba ni el año y me parecía una “grosería” no quedarme ni aunque sea el año, en lo que alguna vez vi como mi oportunidad ; no podía fallarle a mis deseos universitarios, tenía que parar a mi necesidad de huir de todos lados. ¿ jefes intenseando en todos lados ? No podía huir otra vez, ya sabía que iba encontrar afuera.

Aprendí muchísimo, aunque también vi decaer mi autoestima y seguridad, y una insatisfacción personal profunda me invadió y al poco tiempo empezó a hacer estragos; los cuales traté de superar día con día, aumentando el ejercicio,el yoga, leyendo más sobre meditación, yendo cada semana con mi psicoanalista, cada lunes sin falta; nadando mientras sacaba mi corajes reprimidos, por todas las veces que no podía decirle que no a mi ex jefa, algunas veces maldecía mentalmente y lloraba “discretamente” en la alberca, estaba furiosa conmigo por hacerme eso.

¿Mis sueños universitarios? ¿qué tan feliz me hacía mi trabajo actual?, ¿qué tan coherente era yo, promoviendo y estudiando siempre cómo llevar un estilo de vida de bienestar, mientras trabajaba en lugar donde me sentía agotada por un ritmo laboral que desde el inicio me sobrepasaba?,¿Quién quería ese empleo como reportera de periódico? ¿La Arantxa de los 22 o la de 27?, me replantée qué era el periodismo para mí; y sí habría manera de ejercerlo sin morirme de hambre, profesionalmente hablando me vi al espejo y me pregunté quién era yo sin las etiquetas, ¿quién quería ser lejos del ego?.

Pero la vida es generosa, ese malestar intenso, me llevó a decidir salir de casa de mis papás, tenía mucho miedo de hacerlo, pero el deseo era tan grande que justo a los pocas semanas de decir- ya ahora sí me iré a vivir sola-, apareció en mi whats app, un mensaje,la propuesta de un cuarto, en mi colonia favorita y a un precio que podía pagar: era la señal.

Fue justo el 23 de mayo, inolvidable, porque fui a ver a Jarabe de Palo en el plaza Condesa, por lo que me quedaba de paso ver el departamento; otra señal del destino, acudí al lugar, sin expectativas,con un sueldo tan modesto y mis ahorros de mil pesos, de verdad no había mucho que esperar, pero el lugar, la vibra del espacio, me llenó de un arrojo que nunca en la vida , una voz me dijo ¡Hazlo!y pronuncié las palabras que le dieron un giro a mi vida, porque no esperaba decirlas “Tengo que ver, te aviso mañana”, la voz gritó HAZLO y dije “Ok sabes que sí lo aparto de una vez” durante 25 días planearía cómo conseguir el depósito, hacer todo.

Ese día me dio una emoción que no recuerdo mucho haber experimentando, iba en el metro con una sonrisa que no podía disimular porque estaba feliz, temblaba de alegría, le hablé a mi prima, le conté, estaba tan contenta, y temerosa del cambio que sentía miedo de que algo me pasara en el camino porque era una felicidad con tintes de euforia; era un cambio radical para mí.

En los 25 días antes de mudarme,lloré de felicidad, en serio lloré de alegría, no podía creérmelo viviría en una de mis colonias favoritas, hice una lista de cosas que haría en la Roma cuando me mudará, me imaginé mi vida aquí, lloré, pero era un llanto dulce e incluso nostálgico porque sabía que una Arantxa, una parte de mí, se moría al dejar la casa de mis papás. Yo no sería la misma. Para dar esos pasos hay que estar dispuesto a dejar de ser eso que siempre crees que has sido.

Desde que tengo mi nuevo hogar, creo que no hay día que no bendiga, vivir aquí y ver todo lo que me pasa ahora, y la cantidad enorme de satisfacciones que me está dando mi vida, mi rommies son una nueva familia, he aprendido mucho de mí y de ellos.

Lo demás es historia, me decidí a renunciar a mi trabajo en el periódico, lo hice el 20 de octubre,redacté mi carta de renuncia programada para la siguiente semana, y lloré también, porqué me di cuenta que no me ataba el dinero, pues ganaba muy poco, me ataba el cisne negro, la adicción de autolascerarse y decir que es el otro quien te hace daño; quién sería yo, sí ahora ponía en práctica todo lo que sabía me hacía feliz,  un nuevo yo.

Dejar la casa de mis papás para vivir sola, y renunciar a un trabajo; estas dos decisiones me han dado mucha paz, porque las deseaba, pero cuánto miedo me dio tomarlas, y cuánto sufrí el tiempo en que decidí postergarlas, esos giros han llevado a otro nivel, al de la coherencia donde ahora sí mi discurso, anhelos y deseos ya van en un sentido único. agradezco mucho lo vivido en esos ciclos y agradezco mucho más mi nuevo ahora, mi presente.

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