Creo que desde que las redes sociales empezaron a tomar un papel importante en nuestras vidas; el postureo ya me parecía agobiador, esto publicar cosas y aparentar algo que no es en esencia la realidad de personas que conocía, me generaba ansía, no sé, terror, ver lo fácil que los otros podrían asumir la vida fake de alguien.

No creo que esté mal las redes sociales ni pienso que fue un invento que arruinó las relaciones ni mucho menos, bien utilizadas son un arma maravillosa para compartir y conectar con el otro, compartir tu talento, hacer crecer negocio, ofrecer  información valiosa que aporte a la humanidad, mil cosas favorables, pero el exceso de redes sociales es algo horrible y enfermo y ha desatado otras oscuridades humanas.

Creo que pasamos de compartir momentos felices a crearnos una identidad virtual, que parece adquiere dimensiones desproporcionadas; donde se muestra sólo lo que nos gustaría mostrar, un proyección controlada y definida al  estilo de avatar de videojuegos; hay que comprarle ropita, llevarlo a pasear, hacer amiguitos, ponerlo en onda para que sea popular y triunfador en la esfera de los avatares.

Es un fenómeno, que ha creado desde los influencers, celebridades y personas compartiendo su lado más edulcorado; y a veces el menos real y humano; además lo privado, lo intimo se ha puesto en duda.

Yo abrí Facebook en 2009 y he publicado mucho en las redes, he tenido casi todas las redes de moda e importantes; me considero fan de lo que se puede hacer en redes, sin embargo hay que tomar en cuenta vivir tanto en las redes quita experiencia, eleva el ego, y nos genera malestar, estrés por compartir.

Y las experiencias son aquello que nos  hace vivir, estar en sincronía y esas son para nosotros,no para la identidad virtual que interactúa con los otros alter egos virtuales; en mi caso no quiero compartir todo lo que hago, quiero vivirlo y si publico mucho de repente siento que dejo de sentirlo en carne propia a cambio de estar presente en el universo digital, y dejo de disfrutar la experiencia por esta identidad, este avatar del que hablo, el yo virtual.

Recuerdo un día, un conocido, sin mucho tacto, me pidió posar para una selfie junto a él, yo no me sentía muy bien, intuyo que esta persona lo sabía, de eso le platicaba, sin embargo en su mundo, identidad virtual yo era su amiga y estaba disfrutando el momento.

¿A qué punto han llegado algunas personas? Es como el Truman Show (a veces).

Te reto a no abrir tus redes (aunque sea una semana)

Pero fue hasta el año pasado 2017, donde me di cuenta que pasar mucho tiempo en las redes de verdad era peligroso y nocivo; en mis meses de insomnio, me sentía mal en serio, estaba por la calle de la amargura.

No tenía mucho tiempo de checar las redes, pero en momentos de distracción lo hacía y me percataba que me sentía peor,minutos después de ver facebook; era una sensación similar a la que sentía al ver noticiero en la noche con tantos eventos catastróficos y horribles, sólo que en Facebook era una mezcla de postureo que me daba nauseas porque sabía que no era real, memes forzados, algunas modas tontas de redes,críticas reaccionarias ante cualquier tema; nada menos que el basurero del ego, un vaciado de un lado oscuro y falso a cambio de likes, atención y popularidad.

Estaba asqueada de sentir que a mucha gente que amo en persona, que adoro, en facebook parecían otras personas que no eran las de carne y hueso, seguro les ha pasado que adoran gente que en redes, les irrita, como si el alter ego virtual fuera el otro yo de algunos.

Es increíble ese intento de proyectar la identidad en las redes, no sé quizá era una perspectiva sesgada de mi parte en ese momento; pero tuve la sensación de que pasar tiempo en redes con la intención de estar cerca de personas o momentos que extrañaba, en realidad me hacía sentir separada, porque personas que incluso adoraba en persona, en su identidad virtual no me parecían tan simpáticos, sino irritables.

Y bueno descubrí que hay muchos estudios y encuestas realizadas que prueban que personas afirman que ver redes sociales y estar viendo fotos ajenas del otro; les generaba tristeza y malestar después de un rato. Vaya quizá no era sólo el insomnio.

 

En esos días decidí cerrar mis redes justo después de levantarme en la mañana de un sábado ver todo este basurero egoíco de redes,combinado con noticias, críticas, comentarios grotescos y me propuse al menos una semana, pues yo siempre acostumbro a ver las redes  y nunca consideré cerrarlas, sin embargo me di cuenta que necesitaba prioridades en las cuales las redes sólo me distraían y me hacían sentir mal.

Acabe con mi identidad virtual, no tenía que checar el timeline por ese momento ¡Por Fortuna!, fácil, pero a los pocos días, sentí ansiedad de “no estar”, de saber que pasaba, quería participar, es extraño, así fue cuando reconocí que todos tenemos un personaje virtual.

al principio sentí  una necesidad de “estar conectada”, “informada” ,”cerca de mis amigos y gente que estimo”; pero con los días me sentía más tranquila y desapegada, tuve más tiempo de estar en mi vida, la ansiedad por entrar a redes  y checar las notificaciones, sí esa manía habitual que todos tenemos en esta época de ver quien nos mandó whats, subir y bajar el timeline, revisar perfiles de gente desconocida que poco te importa, por curiosidad; revisar el cel tras terminar una tarea importante.

En fin descubrí que era falsa la idea de que estar en redes nos mantiene conectados, da igual si publicas o no, la vida sigue, tu ego virtual no está, y no ves a los otros en Fb o IG, al final no lo necesitas, así vivieron nuestros ancestros, no se enteraban de muchas cosas, francamente no creo que necesitarán ese exceso de información, pero vivir las experiencias es la esencia, eso es lo importante, lo realmente conectado.

Volví a las redes una semana después, sí, pero ya no volví a sentir la necesidad de publicar ciertas cosas, que antes sentía eran una prioridad, me he replanteado mi intimidad para separar que sí va a redes,  y que es algo único para mí; sigo publicando mucho, porque comunicar es lo mío, pero pienso que sí está el Facebook,  Instagram y Twitter, YouTube que mejor que compartir post inteligentes que aporten algo; esa es para mí la razón de las redes.

 

Foto por  Luis Ortíz

Anuncios