He cumplido ya dos meses en mi nuevo hogar, he aprendido otras lecciones súper, la euforia efusiva , ha disminuido, ya no camino por las  calles hacia casa, diciéndome a mì misma ¿es real? ¿ya vivo aquí?, ¿ en serio me mudé?, pero estoy feliz, cosas tan mundanas como hacer el súper, ir a caminar al parque. Me ponen muy feliz.

Siento que estoy viviendo  la vida que siempre quise vivir, incluso antes de saber que la quería, es bonito sentir esto.

Este mes pasaron cosas como que me quitaran la muela del juicio en una cirugía ultra complicada, o el reciente robo de mi celular, imprevistos no bienvenidos, que tuve que aceptar.

 

  • He aprendido que a veces no hay nada que hacer,  más que relajarse, descansar y dejar que pase los sentimientos de desesperación, enojo, ira, frustración etc.
  • En momentos de crisis, nada como dejar pasar el momento, anticipar escenarios fatalistas no tiene sentido, pero admito a veces lo sigo haciendo.
  • Que en verdad mis roomies son un regalo, para vivir por primera vez con alguien, me siento afortunada; no me dan ni un conflicto, quejas, nada, armonía, solidaridad, empatía, siento que los quiero desde que los conocí (es raro, pero así lo siento).
  • También que la paciencia es tan sabia como la confianza en que incluso en los momentos más oscuros, la ayuda vendrá a ti, de una forma misteriosa, extraña y desconocida , pero hay que confiar.
  • Basta de clavarse con el autosabotaje; ok ya pasó, mañana lo harás mejor, me digo eso casi cada semana, hay hábitos que se vuelven adictivos, sabes que no te hacen bien, pero cuesta no volver a repetir.
  • Realmente nunca estamos solos, incluso en el camino de los sueños individuales, hay muchas personas dispuestas a hacerte el camino más fácil, a quitarte las piedritas, a mostrarte otras rutas, o solo a hacerte una agradable compañía, en lo que llegas.

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