Se siente extraño aún, es una tristeza colectiva impregnada con aires de angustia lo cual hace más incómoda la sensación, pero la gente ha regresado a sus labores cotidianas, los estudiantes han regresado a la escuela, pero no somos los de antes y en el fondo aunque duele creo que es muy favorable.

Teníamos que parar de juzgarnos por ser diferentes en formas de pensar, que por sí veganos, feministas, taurinos,gays, chairos, reggaetoneros, extranjeros, del norte o chilangos o Godínez, hipsters, fresas.

 

De esperar el cambio en manos de  fuera y culpar a los gobernadores de todo en absoluto sin tomar acción alguna más que la queja, de culpar a los otros por lo que no va  bien en la vida a nivel social, creo que era nocivo seguir esperando que el gobierno, la economía y las utopías marxistas se hicieran realidad y nos salvarán.

Ya era justo que dejarán de decir #Me dueles México cada día, no hay nada que celebrar como cada 15 de septiembre.

Era necesario parar de odiar y rechazar al otro sólo porque no comparte nuestra visión de vida sin comprender que diversos seremos siempre y ninguna vida es más excepcional que otra un vegano no es más que un carnívoro, un empresario no es más que un oficinista, ni un emprededor es mejor que un empleado, somos y punto y vamos en caminos distintos. No hay que luchar por defender nuestras verdades, hay que amarlas y hacer de ellas actos de amor que apapachen a otros.

 

Teníamos que parar de preocuparnos por cosas que poco importan cuando un desastre natural toca nuestra puerta, de peligros irreales que viven en la mente.

De sentirnos esclavos sin libertad ante las circunstancias de poner pretextos para no hacer lo que nos toca.

Teníamos que darnos cuenta que nuestros dones están al servicio de las causas nobles y que tenemos mucho que dar hasta para regalar y sino lo recaudamos, que la ilusión de escasez no es real que sólo tenemos que poner el don al servicio de otros,para saber nuestro potencial ilimitado que demuestra que las crisis nos incitan a accionar y dejar de ser las víctimas del gobierno del sistema y sus contradicciones para ser tan humanos, tan proactivos como nunca lo fuimos, con iniciativas que atraen más y más personas al cambio.

El sismo nos tocó ahora comprendemos

Han pasado 11 días desde el terremoto que afectó varias entidades de la república mexicana incluyendo a la Ciudad de México ocurrió dejando a su paso centenares de muertes, edificios derrumbados, mucha tristeza con aires de ansiedad y también vale la pena decirlo actos de solidaridad bellísimos que han sido nuestro bálsamo ante el dolor, pero eso no quita que enfrentamos una tragedia devastadora que nos ha sacudido con la misma magnitud con la que sucumbió a México.

Hasta hace más de una semana los desastres naturales me parecían muy lejanos y remotos, las palabras desastres naturales, damnificados, centros de acopio, víveres, se me hacían tan ajenas como si fueran parte de un universo distante a la ciudad.

Hasta hace unas semanas supimos que el temblor del 7 de septiembre de este año, que tocó a la Ciudad de México co fuerza pero sólo dejó el susto y bastantes memes que se reían de lo ocurrido, y si todo era risas y diversión hasta que salió en las noticias que ese temblor había devastado municipios enteros en Oaxaca y al mismo tiempo nos enteramos de varios huracanes que azotaron las costas de ciudades americanas.

 

Sin embargo todo ese mundo me parecía tan remoto como si México estuviera protegido por un halo de luz poderoso y simplemente aquí no pasará eso.
Digo además del montón de noticias negativas que por cierto no me gusta ver, tráfico, peleas en el metro, noticias horribles que terminaban en memes para reír un rato en el facebook lejos de eso no concebía un desastre natural en la Ciudad era como inimaginable, digo si estrés, gente malhumorada, delincuencia, asaltos, crisis económica, ajá lo de siempre no?.

Pero ni en mis peores pesadillas, alucines, terrores nocturnos me imaginé que México y en especial La gran adorada y odiada, imponente, deseada, soberbia, diminuta y vasta Ciudad de México eran tan vulnerable como Puerto Rico y su huracán o como Japón y sus terremotos.

Nunca en la vida pensé que fuera una posibilidad y vaya que imaginativa he sido siempre y miedos he tenido muchos.

Ahora pienso mucho no sólo en la Ciudad, sino en los municipios afectados de Oaxaca, Morelos, Puebla y honestamente hasta de los huracanes, siento que ellos también viven estas emociones y enfrentan el dolor colectivo con sus damnificados y su devastación.

De otra manera quizá jamás lo hubiese entendido.

Me tomé el atrevimiento de usar una ilustración de Bonni Sulli❤️🙏

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