En lo que va del año 2017, me he puesto aprueba en todos los sentidos ahora de manera consciente he decido salir de todas las zonas de confort conocidas, buscando la manera de reinventarme  de animarme a realizar cosas diferentes con el acierto y la gran satisfacción de darme cuenta que puedo eso y más, pero bueno también he experimentado frustraciones  y tropiezos con  la misma piedra pero más grande y en el peor de los casos he tenido momentos de resistencia  que sólo han logrado irse con la aceptación de  lo que  es tal  y como está sucediendo en el presente sin quimeras, artificios o engaños de la mente.

Lo cual me ha hecho preguntarme en diversas ocasiones ¿Qué estoy haciendo mal para que se me repita lo mismo? O qué me estoy negando a aprender en mi camino para que siga manifestando esos momentos de dolor y frustración.

He aprendido una gran lección y creo que hasta apenas lo entiendo, a finales de 2016 tenía la convicción de que después de haber logrado superar una fuerte depresión ansiedad que tuve   en la Universidad, y encontrarme con un trabajo ideal, personas increíbles casi todos los días, libertad creativa  y experiencias geniales me creí tener la receta del vivieron felices por siempre, y todo en equilibrio.

Yo Arantxa que había leído tanto y todas  las maneras y métodos posibles de sanación que los había aplicado a mi vida con gran resultado, que me psicoanalicé por años, que superé mis propias tormentas,  creí que el equilibrio era una constante lineal y peor aún que el camino lo era también, así que tan pronto empecé a enrollarme en mi propia miel, los obstáculos no tardaron en aparecer.

Creí erróneamente que el equilibrio era una constante y cualquier cosa que la interrumpiera debía hacerla un lado de mi vida, pero  en la vida hay dolores y retos que hay que abrazarlos con amor, asumirse con la humildad de que eres un ser humano y confiar que conllevan un regalo oculto; aunque en el momento no lo parezca.

Esto creo que ha sido gran parte de las cosas que me han frustrado y me han generado mucho dolor, tan pronto empecé a creerme esta quimera de la vida equilibrada, me obsesioné con ahora controlar todo desde mi bienestar, por lo que la vida empezó a ponerme las personas  difíciles que vinieron a trastocar mi  “ilusión de equilibrio”  y de repente me vi otra vez mal completamente en descolocada de mí.

Salir y buscar la puerta de escape como salida de emergencia no resolvió el problema, lo aminoraba en el momento por días todo era de nuevo luz y amor, pero al mes o dos meses después, me volvía a encontrar a mis fantasmas de nuevo  ahora en una película diferente, no lo aceptaba, me negaba, rechazaba, me preocupaba   y terminaba sintiéndome descolocada de toda mi rutina y estrategias de bienestar y en el peor de los momentos aceptaba siento dolor y es el mismo que sentía hace meses.

Sin embargo la resistencia de nuevo estaba ahí, la intolerancia a otros, las ganas de tomar las maletas y buscar otro destino a la de ya,  eran como parte de mí, sentía que quedarme a enfrentar ese dolor  me ponía en peligro emocional, mi ego tratando de buscar pretextos para irse de inmediato, dejando de vivir el presente, comparándome con otros y juzgándome por sentirme mal de nuevo.

 

Tomé decisiones me acerqué más a mis objetivos, me conecté con mis pasiones que cada vez tomaban más fuerza y encontré que mi motivación ya no sólo era interna, sino implicaba a los demás y las ganas de poner mi energía creativa en darle valor a los demás con mis proyectos, pero bueno no era un negocio, era mi arte, pero   por el momento  no tenía dinero, y  no contaba más que  con la motivación y mi creatividad que no eran suficientes para lo que mis circunstancias requerían, eso me provocó miedo frustración y mucha incertidumbre de qué iba ser ahora de mí,  así que de nuevo entró el  Yo queriendo controlar, el debería ser así y no de tal manera, él no me moveré de aquí hasta que las cosas sean como tienen que ser porque es el camino que yo elijo y quiero.

Quizá pasó un mes y la resistencia ya no sólo era mental sino física, empecé experimentar otra vez lumbalgia, dolores musculares y ahora noches en vela de verdad,  me vi tres noches llorando a media noche porque ya no sabía qué hacer y me preocupaba no dormir, pero afortunadamente llegó un mensaje  en un video que me hizo entenderlo.

Aceptar lo que es, confiar, fluir y dejar la resistencia

Me sinceré a mí misma y me dije no sé cómo llevar mi vida, quiero  esto, pero no tengo los medios para llevarlo a cabo, necesito dinero y los aprendizajes para hacerlo, no tengo la más remota idea, pero estoy cansada de luchar ya no lo haré, confío a dónde me lleves, porque no puedo seguir con estos sentimientos que me lastiman  y no me llevan a ningún lado.

Tomé decisiones  elegí tomar el camino sola, cuando no aceptaba que no soy una isla y había aprendizajes incompletos así que tome de nuevo otro rumbo, y  bueno  de nuevo me vi con las mismas emociones que me obligan a aceptar que no son mis papás,  no eran mis jefes, no eran las personas, no era el sistema, sino yo la que voy con la misma herida abierta esperando ponerle un curita que se rompe en menos de lo que imagino.

 

 

En el último mes de verdad he llorado mucho por resistirme a lo que es.

Qué duro para mí aceptar que lo que ya creíste superado te duele y peor aún ver que no sólo me dolía sino empezaba a buscarlo de forma inconsciente para irme alejando de lo que realmente me hace feliz .

 

Me ha pasado días diciéndome por qué no dormía lo suficiente, porque me costaba tanto relajarme y porque experimentaba síntomas de ansiedad tan parecidos a la primera vez y hasta nuevos como las taquicardias,  y porque empezaba  a caer en mis trampas  mentales como si fuera hace tres años: la respuesta es la resistencia a aprender y  encontrar un distractor para enfocar el dolor en el lugar equivocado y no asumir la humildad del camino que se presenta, hay que transitarlo con amor.

Me he dado cuenta que el camino no es lineal, que no es una  recaída es una resistencia a desbloquear el nuevo obstáculo que se presenta, a seguir sanando y conducirme exacto a donde quiero, y que si sueltas de verdad, siempre siempre todo empieza tomar su lugar a su momento.

 

HE aquí yo salí del closet al hablar de mi ansiedad .

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