A veces nos llaman hedonistas adictos al placer, inmaduros, inadaptados, en los peores momentos traicioneros  y sí tenemos suerte alguien dirá que somos espíritus libres o soñadores buscando salir de la matrix.

 

La vida se divide en muchos grupos,  pero existe un grupo en particular de personas, los que huyen  y no me refiero a los que temen al compromiso o se van por miedo, eso es otra cosa, sino  a aquel sector del mundo que abandona lugares por la asfixia que les provoca, deja relaciones que ya no lo hacen feliz,  deja empleos que no le inspiran,  y abandonan prácticamente todo aquello que no les aporte ese sentido esencial a sus vidas.

“Somos personajes tangenciales en la vida de algunos, pero en la nuestra  estamos protagonizando una y otra vez la versión de la novicia rebelde”, ok sí me uno al grupo.

Así somos, creo que entro en esa categoría, de los que abandonan las malas conversaciones,  de los que dejan proyectos cuando no encontramos ese it especial que nos incita  a poner en marcha nuestras fortalezas y deseos, y ni en drogas compartimos tiempo con personas que no nos parecen interesantes o agradables  y no emito prejuicios, todo es subjetivo, porque cuando la incomodidad toca nuestra puerta, se siente primero en el cuerpo, luego lo asimila la mente y ahí de nuevo  empezamos a buscar la puerta de emergencia ¡Si otra vez!, resistimos, damos oportunidades y luego nos ocurre como la escena donde Carrie Bradshaw, se compromete con Eithan y se mide un vestido de novia y frente al espejo de la da un ataque de pánico, se llena de urticaria y pide desesperadamente que le ayuden a quitarse el vestido…  y decide posponer la boda por tiempo indefinido a ver su dedo del anillo lleno de ronchas. 

Nos da una alergia espantosa estar en lugares donde sentimos no pertenecemos, y no queremos pertenecer, nos agobia compartir con gente que sentimos no está en  nuestra onda o es dañina o simplemente no nos dan confianza.

Nuestras palabras favoritas son: “Me tengo que ir”, “No”, “Ya renuncié”,  “Ya pedí el uber”, “Aquí me bajo mejor”, pero  qué acaso  la vida no es demasiado corta y el tiempo demasiado valioso para desperdiciarlo en momentos que no nos aportan valor. Mi lema es ¡salte!,  termina esa conversación,  sal de esa sala de cine con esa película  chafa que lleva 15 minutos y no parece ser tu mood,toma el tiempo en tus manos, no te quedes en donde no sientes felicidad, comodidad, bienestar  y procura seguir la voz interna.

Una fuerza superior, o quizá sólo la convicción de saber perfectamente qué es lo que quieres,  es una búsqueda  de un mundo ideal soñado, un anhelo insatisfecho pero que sabes llegará, no sabes cuándo, ni cómo, pero mientras, es momento de irse…. y lo más difícil de lidiar  con la huida es la culpa, porque generalmente uno no vuelve, y algunas personas terminan decepcionadas porque esperaban algo de ti, que sabes no eres y no quieres dar.  Se sienten traicionados, pero  no es ningún tipo de infidelidad huir.

 

Siendo honesta no conozco personas mas fieles que los que huyen, de verdad no, la categoría de los que huyen también  son aquellos que cuando encuentran esos lugares, grupos, momentos, películas, canciones , amistades, parejas, ídolos, siempre estarán ahí irán al mismo café durante muchas veces, pedirán la misma bebida hasta cansarse dejarla y luego volverla a pedir, verán la misma película ochocientas veces, seguirán a sus mismo ídolos, frecuentarán  el mismo bar, y se enamoran de verdad y no  sentirán   ganas de irse jamás.

Porque para los que huyen encontrar esos sitios donde habitar el planeta y esas personas con quien compartirlo es saber que puedes encontrar  el match entre todo eso que han buscado, que tienes emociones  encontradas que van desde la paz, la sorpresa, el encanto, la emoción, las lágrimas, la euforia, y es cuando entiendes que valió la pena todos los No, y todas las salidas de emergencia en tu vida, que no sabes cuándo querrás quedarte, si en diez años querrás lo mismo, pero al menos en el presente  sientes  deseas quedarte ahí el resto de tu vida.

 

Y en ese momento  sientes que le perteneces a algo y ese algo te pertenece, es maravilloso, es lo que siempre quisiste y es una sensación que  has vivido y que vuelve a ocurrir en ese lugar, con esa persona especial, con esos nuevos y viejos amigos, con esa misma canción que no te ha aburrido desde hace tantos y tantos años.

 Esa sensación de deseo que esto sea para siempre  es tan perfecta y de ahí surge las motivaciones más profundas, los deseos más inspirados  para lograr tener eso en tu vida y conservarlo siempre a tu lado.

 

En ese momento vale la pena arriesgar, jugarse el todo por el todo, lo consigues o lo consigues, no hay más….

 

No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé que aspecto tiene. Es como Tiffany´s. Y no creas que me muero por las joyas. Los diamantes sí. Pero llevar diamantes sin haber cumplido los cuarenta en una horterada; y entonces todavía resulta peligroso. Sólo quedan bien cuando los llevan mujeres verdaderamente viejas… Pero no es eso lo que me vuelve loca en Tiffany´s… He comprobado que lo mejor que me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany´s. Me calma de golpe, ese silencio,. Si encontrara un lugar en la vida real donde me sintiera como me siento en Tiffany´s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato” decía el personaje Holly Golightly creado por Truman Capote en la novela Breakfast at tiffanys.

Es soberbio ese fragmento es que los que huyen de esa manera, en realidad no traicionan a nadie,  sólo se retiran cuando su instinto los incita a reencontrarse, a luchar por un sueño y a veces por incomodidad, por respeto y amor propio.

Hay mil razones siempre, no somos fugitivos, ni histéricos, se valer huir siempre y cuando no sea de uno mismo.

 

 

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