audrey hep En la vida nunca he querido ser alguien más que no sea yo, pero si tuviera que elegir ser otra persona, sin dudarlo  yo  diría Audrey Hepburn, levantando la mano dos veces.

 

Me encantaría pararme  a las afueras de Tiffanys en New York, con un croissant y un café en la mano, suspirar mientras añoro lo que hay detrás del vitral  con esa mirada orgullosa  y esa actitud imperturbable de saber  que eres ya un diamante que brilla por si sólo sin mayor esfuerzo ni adorno.

 

Jamás superaré esa película aunque el argumento del guion no es la esencia de la historia de Truman Capote de hecho no me gusta para nada la adaptación, es Audrey cantando Moon River con su guitarra  en la ventana,  o portando el black dress de Givenchy  con sus gafas negras  y un collar de perlas, lo que convierte a Breakfast at Tiffany’s en un clásico del cine.

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Lo que yo admiro de Audrey, es  su talento, bondad y coherencia como artista, su deseo por hacer belleza y darle amor a los demás con su arte, su capacidad para entregarse a las causas nobles, siendo ella una niña y adolescente que vivió el horror de la segunda guerra mundial, la hambruna y la crisis, lo que  mantuvo siempre su necesidad de pensar en los más desprotegidos y darles su granito de arena.

Y qué decir de su elegancia  tan Coco Chanel, ella sabía que la sencillez y el lema  menos es más, combinado con  algo de seguridad  era la elegancia pura.

Su silueta esbelta  y su estilo único que creó para ella de la mano de su diseñador Favorito Hubert de Givenchy, son un emblema, un sello inconfundible de Audrey.

Pero lejos de las cámaras y el glamour que vivían las divas del siglo XX, muy al estilo La Dolce vita, Audrey era en realidad muy práctica con deseos bastante genuinos y comunes como tener una familia e hijos, aunque amaba su carrera tenía un fuerte vínculo con la vida familiar.

Audrey no necesitaba demostrar nada a nadie, era ella y su presencia hablaba por sí sola,  encantadora  gracias  a su sencillez, su mesura, sensibilidad, pasión por las cosas bellas y la comida italiana. Única como todas y muchas de las divas del cine del siglo XX, pero bueno es ella mi favorita, quizá porque le admiro profundamente.

 

Por siempre Audrey ¡Feliz Cumpleaños a la eterna princesa de Hollywood.

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