como agua para chocolate recomendación

La escritora mexicana  Laura Esquivel defiende a la cocina y a la literatura por igual pues para ella cocinar es un acto de amor y  escribir es una forma de sanarse de sus obsesiones y fantasmas, dos pasiones que eligió unir en Como agua para chocolate.

Lo que es verdad es que ambas actividades pueden llegar a ser un verdadero arte,  el cocinar puede ser un ritual especial en el que hay que saber que ingredientes mezclar con su debido tiempo y mesura para poder degustar sabores y olores placenteros y escribir para mí es un acto de amor como lo es cocinar para Laura, el expresar emociones e ideas que salen de la mente y el corazón para plasmarlas en un papel  con su respectivo orden y mesura para tener listo un texto que conmueva, explique, informe o nos salve de  un cúmulo de emociones catárticas, es sinceramente bello.

 

Confieso que vi primero la película de Como Agua para Chocolate también mexicana dirigida por Alfonso Arau y francamente me enamoré al grado que conseguí el libro a pesar de que no había leído nada de Laura Esquivel y nadie me la había recomendado.

Cuanto tuve el libro en mis manos no pude detenerme  pues me atrapaban, las palabras, las anécdotas, las metáforas y sobre todo los personajes, pues es una historia que une el amor con la cocina mexicana de una manera mágica.

 

La historia está situada  a inicios del siglo XX  cuando sucedía la Revolución Mexicana, la trama se centra en una familia rural en la cual la cabeza es Mamá Elena una mujer viuda, dura, fría y demasiado estricta que tiene tres hijas: Rosaura, Getrudis y Tita la protagonista.

 

 

Tita un personaje entrañable por su sinceridad, ilusión e inocencia  que se enamora de Pedro Murquiz, un apuesto caballero que también le corresponde, cuando decide pedir su mano a Mamá Elena, le es negada por una  absurda tradición familiar pues la hija menor debe cuidar a la   hasta la muerte y en cambio de Tita le ofrece la mano de su hija Rosaura, Pedro acepta con el objetivo de estar cerca de su amada y aquí comienza una el verdadero problema de un amor prohibido.

 

En esta historia la cocina se convierte en el lenguaje de los personajes como las palabras para los poetas, como cuando Pedro le regala un ramo de rosas rosadas a Tita y ella las pega a su pecho tan fuerte que se sangra y las rosas se ponen rojas, como el color del amor y la sensualidad y las pone a cocinar  con toda su pasión  y al final el platillo que queda es codornices de pétalos de rosas, y cuando los personajes degustan tan especial platillo sienten un placer sublime, sensual que llega a excitar los sentidos de todos los presentes a excepción de Rosaura que le produce indigestión como todo lo que prepara su hermana, símbolo del odio que siente por ella.

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Como agua para chocolate es una historia encantadora llena de magia y mucho romance,  que  en cada capítulo comparte recetas de la gastronomía mexicana, a la par que entreteje una historia llena de sabores, colores e ingredientes de cocina que representan la metáfora de emociones y sensaciones, tiene tintes fantasiosos muy propios del realismo mágico.

 

Es uno de mis libros favoritos por varias razones una de ellas que  habla de ese universo femenino recetas, consejos, creencias  que se van heredando de las bisabuelas a nuestras abuelas y madres que con su sabiduría nos dejan sus consejos para los asuntos femeninos, para la cocina, para la vida, una costumbre que se ha ido perdiendo pues las mujeres estamos nos vamos alejando del espacio privado con el nuevo ritmo de vida y hemos dejado de aprender de la sabiduría de nuestras mujeres.

 

Lo recomiendo muchísimo de verdad, espero lo hayan leído o lo  lean próximamente, déjenme sus comentarios para compartir opiniones con ustedes.

 

 

 

 

 

 

Acerca de la autora:

Laura Esquivel  piensa que la cocina es una ceremonia de unión con el universo, un placer enorme. Estuvo casada con el cineasta Alfonso Arau con quien llevó al cine la película del libro mencionado, tiene otras obras como Tan veloz como el deseo,Ley del amor , A Lupita le gustaba planchar, Malinche  entre otras.laura esquivel

“Llegué a pensar que era una pérdida de tiempo cocinar cuando afuera las mujeres podíamos cambiar el mundo.. Fue maravilloso cuando redescubrí la cocina y me di cuenta que el verdadero cambio está dentro de casa”.

 

 

 

 

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